domingo, 19 de abril de 2026

Viaje del papa a Angola

 






El Papa León XIV comenzó este lunes su tercer día de viaje apostólico a Angola visitando la residencia para personas mayores de la ciudad de Saurimo, a 1000 km al este de la capital, y recordó que el cuidado de las personas frágiles es un indicador muy importante de la calidad de la vida social de un país.

"¡Paz a esta casa y a todos los que habitan en ella! Les agradezco mucho su acogida, tan llena de fe", dijo el Pontífice ante los residentes y el personal que los asisten, reunidos en el patio. León XIV escuchó también el testimonio de una persona mayor, quien manifestó a nombre de todos los residentes, la "gran alegría" por la visita del Santo Padre que, dijo, "aumenta nuestra esperanza de vida".

"Por eso, queridos hermanos, me gusta pensar que Jesús habita también aquí, en esta casa. Sí, Él vive entre ustedes cada vez que intentan amarse y ayudarse mutuamente como hermanos y hermanas. Cada vez que, tras una incomprensión o una pequeña ofensa, saben perdonarse y reconciliarse. Cada vez que, algunos de ustedes o todos juntos, rezan con sencillez y humildad".

"Y no olvidemos que a las personas mayores no sólo hay que asistirlas, ante todo hay que escucharlas, porque custodian la sabiduría de un pueblo. Y les debemos gratitud, porque han afrontado grandes dificultades por el bien de la comunidad".

Proveedor de servicios

En la tercera jornada del Papa en Angola, el Papa celebró también la eucaristía en presencia de unos 60 mil fieles en Saurimo. En la homilía, León XIV aseguró que toda forma de opresión, violencia, explotación y mentira niega la resurrección de Cristo, don supremo de nuestra libertad.

Hoy vemos que muchos deseos de la gente son frustrados por los violentos, explotados por los prepotentes y engañados por la riqueza. Cuando la injusticia corrompe los corazones, el pan de todos se convierte en posesión de unos pocos".  

Ante los miles fieles presentes, unos 40 mil en la explanada y unos 20 mil en las áreas inmediatamente circundantes, el Papa reflexionó sobre el pasaje evangélico de día en el que la multitud "ve a Jesús como un instrumento para lograr algo más, como un proveedor de servicios"

Esto ocurre -advirtió León XIV- cuando la fe auténtica se sustituye por un comercio supersticioso, en el cual Dios se convierte en un ídolo al que sólo se recurre cuando y mientras nos conviene. Y advirtió que incluso los dones más hermosos del Señor pueden convertirse en "una exigencia, un premio o un chantaje, y son malinterpretados precisamente por quienes los reciben". 

La actitud de Jesús hacia nosotros es muy diferente. "Él no rechaza esta búsqueda insincera, sino que anima a la conversión. No aleja a la multitud, sino que invita a todos a examinar lo que late en nuestro corazón", subrayó el Papa. Y prosiguió recordando que Jesús no nos da un alimento que perece, "sino un pan que hace que no perezcamos, porque es alimento de vida eterna". 

El Obispo de Roma recordó también que "no hemos venido al mundo para morir" ni "para convertirnos en esclavos ni de la corrupción de la carne, ni de la del alma". Al respecto, el Santo Padre aseveró que "toda forma de opresión, violencia, explotación y mentira niega la resurrección de Cristo, don supremo de nuestra libertad".


jueves, 16 de abril de 2026

El Libro de Judit





Narra la historia de una viuda judía, Judit, quien usa su belleza y encanto para matar a un general asirio que ha sitiado su ciudad, Betulia. Con este acto, salva a la cercana Jerusalén de la destrucción total. El nombre Judit (יְהוּדִית), que significa "alabada" o "judía", es la forma femenina de Judá.



El Libro de Judit

 (en griego antiguoἸουδείθromanizado: Ioudeith; en en hebreoיְהוּדִיתYehudit, «la judía») es una obra literaria hebrea que no forma parte del canon bíblico judío. La Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa, al estar incluido en la Biblia Septuaginta, lo consideran canónico; las iglesias reformadas lo consideran un libro apócrifo.

Es un libro deuterocanónico incluido en la Septuaginta y en el Antiguo Testamento de las iglesias católica y ortodoxa oriental, pero excluido del canon hebreo y asignado por los protestantes a los apócrifos.

 Narra la historia de una viuda judíaJudit, quien usa su belleza y encanto para matar a un general asirio que ha sitiado su ciudad, Betulia. Con este acto, salva a la cercana Jerusalén de la destrucción total. El nombre Judit (יְהוּדִית), que significa "alabada" o "judía", es la forma femenina de Judá.

Los manuscritos griegos que han sobrevivido parecen contener varios anacronismos históricos, razón por la cual algunos estudiosos protestantes consideran ahora el libro como no histórico, clasificándolo como parábolaficción religiosa o incluso como la primera novela histórica. La Iglesia católica sostuvo antiguamente la historicidad del libro, ubicando sus acontecimientos durante el reinado de Manasés de Judá y afirmando que los nombres fueron cambiados en siglos posteriores por razones desconocidas. La Enciclopedia Judía identifica a Siquem (actual Nablus) como "Betulia", y argumenta que el nombre fue cambiado debido a la enemistad entre judíos y samaritanos. Si esto fuera así, explicaría por qué otros nombres también parecen anacrónicos.



Contexto histórico
Idioma original

No está claro si el Libro de Judith fue escrito originalmente en hebreo, arameo o griego, ya que la versión más antigua existente proviene de la Septuaginta, una traducción griega de las escrituras hebreas. Sin embargo, debido al gran número de hebraísmos en el texto, en general se acepta que el libro fue escrito en una lengua semítica, probablemente hebreo bíblico o arameo bíblico, más que en griego koiné. Cuando Jerónimo completó su traducción latina de la Vulgata, expresó su creencia de que el libro había sido escrito "en palabras caldeas (arameas)". La traducción latina de Jerónimo se basó en un manuscrito arameo y fue más breve porque omitió pasajes que no pudo leer o entender en el arameo, aunque estos sí existían en la Septuaginta. El manuscrito arameo utilizado por Jerónimo se ha perdido desde hace mucho tiempo.

Carey A. Moore argumentó que el texto griego de Judit era una traducción de un original hebreo, y usó muchos ejemplos de supuestos errores de traducción, expresiones idiomáticas hebreas y sintaxis hebrea. Los manuscritos hebreos que se conservan son muy tardíos. Los dos más antiguos, que datan de la Edad Media, son traducciones de la Septuaginta griega y de la Vulgata latina

Las versiones hebreas nombran directamente a figuras importantes, como el rey Antíoco IV Epífanes del Imperio seléucida, y sitúan los acontecimientos durante el período helenístico, cuando los macabeos luchaban contra los monarcas seléucidas. Sin embargo, dado que los manuscritos hebreos mencionan reinos que no existían desde hacía siglos en tiempos de los seléucidas, es poco probable que esos fueran los nombres originales en el texto. Jeremy Corley argumentó que Judit fue compuesta originalmente en griego cuidadosamente modelado sobre el hebreo, y señaló "septuagintalismos" (rasgos característicos de la Septuaginta) en el vocabulario y la formulación del texto griego.


                               EL LIBRO DE JUDIT


 
Judith y Holofernes, por Miguel Ángel, (Capilla Sixtina, Ciudad del Vaticano) (Izquierda)

Judith en la mesa de Holofornes (Lucas Canach el viejo) (derecha)


Martes Biblicos: El Libro de Judit