martes, 7 de abril de 2026
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domingo, 17 de abril de 2022
Jesus Vive
sábado, 10 de abril de 2021
El Espíritu Santo es nuestra alegría y nuestro gozo para contar las hazañas del Señor. Lectio Divina del II Domingo de Pascua – Ciclo B

VERDAD – LECTURA
Evangelio: Jn 20,19-31
Los judíos celebraban el día de Yahveh el sábado. Para ellos, el domingo daba inicio a la semana. Y de ese día, «el primero de la semana» nos habla el evangelista san Juan. Nos cuenta qué hacían los discípulos ese día: estar «en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos». Su Maestro acababa de morir, estaban asustados, por dos motivos: 1-El cuerpo de su Señor había desaparecido del sepulcro. Pensaban que lo habían robado; sin embargo, algunos decían que lo habían visto. 2-Por si los judíos les hacían correr la misma suerte que a su Señor. Ellos estaban en el ojo de mira del pueblo judío y, como dice el libro de los Hechos de los Apóstoles, los creyentes, «tenían un solo corazón y una sola alma», «pues lo poseían todo en común» (cf. Hch 4,32-35). El temor les paraliza, les hace perder la paz. De ahí que Jesús se ponga en medio de ellos y los salude así: «Paz a vosotros». Para serenarlos y que crean que es Él, «les enseñó las manos y el costado».
«Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor», pero Jesús no se conforma con verlos alegres y encerrados en una casa. Por eso les sigue diciendo: «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». ¿Cómo quitarles a los discípulos el miedo para ser enviados? Enviados… ¿a dónde y para qué? «Sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”».
No estaban todos. Faltaba uno de los Doce cuando se apareció Jesús, Tomás, «llamado el Mellizo». Él no lo podía creer si no veía «la señal de los clavos» y metía «el dedo en el agujero de los clavos» y «la mano en su costado». Es el reflejo de cada uno de nosotros cuando no nos fiamos de aquello que se nos dice. Pedimos señales. De ahí que, «a los ocho días», Jesús se aparezca de nuevo en medio de ellos y les salude del mismo modo: «Paz a vosotros» y dirigiéndose a Tomás, le pida su mano para meterla en el costado. En ese momento, Tomás torna su incredulidad en fe y contesta: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

CAMINO – MEDITACIÓN
- ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha tocado el corazón?
- ¿He sentido miedo alguna vez por creer en Jesús?
- ¿Cuál es mi reacción ante el miedo?
- ¿Pido “señales” al Señor?
- ¿A qué me envía el Señor?, ¿cuál es mi misión en este mundo?
- ¿Soy capaz de reconocer que es el Espíritu Santo quien me empuja e impulsa?
- ¿Qué miedo he de abandonar de mi vida y que aún no he sido capaz?
VIDA – ORACIÓN
Qué tu Espíritu Señor descienda sobre mí y aparte mis temores, que impulse a hacer aquello que Tú quieres que haga. Qué sea capaz de contar a todo el mundo que mi Señor ha muerto, pero ha resucitado y por eso estamos alegres. Así sea.
domingo, 4 de abril de 2021
Pascua

1º lectura del domingo de Pascua.Lectio

VERDAD – LECTURA
Hechos 4,32-35
32Todos los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma, y nadie llamaba propia cosa alguna de cuantas poseían, sino que tenían en común todas las cosas. 33Los apóstoles daban testimonio con toda firmeza de la resurrección de Jesús, el Señor. Y todos gozaban de gran simpatía. 34No había entre ellos indigentes, porque todos los que poseían haciendas o casas las vendían, llevaban el precio de lo vendido, 35lo ponían a los pies de los apóstoles y se repartía a cada uno según sus necesidades
Durante el tiempo pascual, vamos a orar con el libro de los Hechos de los Apóstoles en la primera lectura. Así que vamos a hablar un instante sobre él antes de adentrarnos en la lectura que la liturgia nos ofrece.
Como muchos de vosotros sabéis, este libro, junto con el tercer evangelio ha sido atribuido por la tradición a Lucas. Fue escrito en el último tercio del siglo I y es, por así decir, la segunda parte del evangelio antes citado. En él, se nos narra el día a día de las primeras comunidades cristianas. Su autor fue recopilando datos y fuentes diversas que él luego elabora según su estilo y los destinatarios de la obra. Los grandes protagonistas del libro, no cabe duda que, son el Espíritu Santo y la Iglesia naciente.
En el pasaje que hoy nos ofrece la primera lectura, se nos presenta lo que podríamos llamar un resumen de la vida de los inicios de la Iglesia.
Puede llamarnos la atención esa afirmación de que “todos los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma”; lo cual significa, que tenían un mismo objetivo, un mismo proyecto, el mismo ideal, los mismos sentimientos, los mismos deseos; es caminar juntos para alcanzar la meta. Para ello , es imprescindible conocer y acoger al hermano que tengo en frente; ahora bien, todo ello es imposible sin comprensión, respeto y confianza.
Creo que esto era posible precisamente, porque nadie sentía que lo que poseía era únicamente suyo; todas las posesiones se ponían al servicio de los demás. Y quisiera pensar que no sólo las posesiones materiales; también las propias capacidades, habilidades, aptitudes, los talentos de cada uno. Nadie se guardaba nada para sí mismo. Esta manera de vivir ya era de por si un testimonio, además de lo que pudieran predicar los testigos de Cristo resucitado. Eso era lo que anunciaban a todos aquellos que le escuchaban: Jesús de Nazaret ha resucitado.
A todo ello, hay que añadir que estaban atentos unos de otros para descubrir las necesidades que pudiera tener el hermano, por eso no había indigentes entre ellos: la comunidad salía al frente de las necesidades de cada uno.
Que gran enseñanza y testimonio sería que todos y cada uno de nosotros estuviéramos atentos a las necesidades de las personas que comparten con nosotros la vida (familia, amigos, compañeros de trabajo, de estudios) e intentáramos cubrir dichas necesidades.
CAMINO – MEDITACIÓN
- ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
- ¿Cómo influye en tu vida cotidiana la vivencia comunitaria que vives en el seno de la Iglesia? ¿Cómo son tus relaciones con otros miembros de la misma? ¿Con esos con los que celebras la eucaristía?
- ¿Intentas tener un solo corazón y una sola alma con los otros miembros de la comunidad eclesial? ¿Pones al servicio de los demás tus propias “riquezas”? (Y recuerda no tiene porqué ser únicamente materiales)
- ¿De qué manera das testimonio de Cristo Resucitado?
VIDA – ORACIÓN
Salmo 133
1Ved qué hermosura y qué felicidad el que los hermanos vivan siempre unidos.
2Es como un perfume fino en la cabeza, que baja por la barba, por la barba de Aarón, y llega hasta la orla de su manto.
3Es como el rocío del Hermón que baja por las montañas de Sión. Allí manda el Señor la bendición, la vida para siempre.








