El Papa León XIV comenzó este lunes su tercer día de viaje apostólico a Angola visitando la residencia para personas mayores de la ciudad de Saurimo, a 1000 km al este de la capital, y recordó que el cuidado de las personas frágiles es un indicador muy importante de la calidad de la vida social de un país.
"¡Paz a esta casa y a todos los que habitan en ella! Les agradezco mucho su acogida, tan llena de fe", dijo el Pontífice ante los residentes y el personal que los asisten, reunidos en el patio. León XIV escuchó también el testimonio de una persona mayor, quien manifestó a nombre de todos los residentes, la "gran alegría" por la visita del Santo Padre que, dijo, "aumenta nuestra esperanza de vida".
"Por eso, queridos hermanos, me gusta pensar que Jesús habita también aquí, en esta casa. Sí, Él vive entre ustedes cada vez que intentan amarse y ayudarse mutuamente como hermanos y hermanas. Cada vez que, tras una incomprensión o una pequeña ofensa, saben perdonarse y reconciliarse. Cada vez que, algunos de ustedes o todos juntos, rezan con sencillez y humildad".
"Y no olvidemos que a las personas mayores no sólo hay que asistirlas, ante todo hay que escucharlas, porque custodian la sabiduría de un pueblo. Y les debemos gratitud, porque han afrontado grandes dificultades por el bien de la comunidad".
Proveedor de servicios
En la tercera jornada del Papa en Angola, el Papa celebró también la eucaristía en presencia de unos 60 mil fieles en Saurimo. En la homilía, León XIV aseguró que toda forma de opresión, violencia, explotación y mentira niega la resurrección de Cristo, don supremo de nuestra libertad.
Hoy vemos que muchos deseos de la gente son frustrados por los violentos, explotados por los prepotentes y engañados por la riqueza. Cuando la injusticia corrompe los corazones, el pan de todos se convierte en posesión de unos pocos".
Ante los miles fieles presentes, unos 40 mil en la explanada y unos 20 mil en las áreas inmediatamente circundantes, el Papa reflexionó sobre el pasaje evangélico de día en el que la multitud "ve a Jesús como un instrumento para lograr algo más, como un proveedor de servicios".
Esto ocurre -advirtió León XIV- cuando la fe auténtica se sustituye por un comercio supersticioso, en el cual Dios se convierte en un ídolo al que sólo se recurre cuando y mientras nos conviene. Y advirtió que incluso los dones más hermosos del Señor pueden convertirse en "una exigencia, un premio o un chantaje, y son malinterpretados precisamente por quienes los reciben".
La actitud de Jesús hacia nosotros es muy diferente. "Él no rechaza esta búsqueda insincera, sino que anima a la conversión. No aleja a la multitud, sino que invita a todos a examinar lo que late en nuestro corazón", subrayó el Papa. Y prosiguió recordando que Jesús no nos da un alimento que perece, "sino un pan que hace que no perezcamos, porque es alimento de vida eterna".
El Obispo de Roma recordó también que "no hemos venido al mundo para morir" ni "para convertirnos en esclavos ni de la corrupción de la carne, ni de la del alma". Al respecto, el Santo Padre aseveró que "toda forma de opresión, violencia, explotación y mentira niega la resurrección de Cristo, don supremo de nuestra libertad".
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