El 27 de enero de 1945, fue liberado el campo de exterminio de Auschwitz. Por eso se conmemora hoy el Día Internacional en recuerdo del Holocausto.
Hoy Vatican News ha recuperado imágenes de la visita del Papa Francisco en su visita a este lugar de horror inimaginable de julio 16
Y sobre este dia esta oración del Papa Francisco en el Memorial de Yad Vashem:
"Adán, ¿dónde estás?” (cf. Gn 3,9). ¿Dónde estás, hombre? ¿Dónde te has metido?
En este lugar, memorial de la Shoah, resuena esta pregunta de Dios: “Adán, ¿dónde estás?”.
Esta pregunta contiene todo el dolor del Padre que ha perdido a su hijo.
El Padre conocía el riesgo de la libertad; sabía que el hijo podría perderse… pero quizás ni siquiera el Padre podía imaginar una caída como ésta, un abismo tan grande. Ese grito: “¿Dónde estás?”, aquí, ante la tragedia inconmensurable del Holocausto, resuena como una voz que se pierde en un abismo sin fondo…
Hombre, ¿quién eres? Ya no te reconozco. ¿Quién eres, hombre? ¿En qué te has convertido? ¿Cómo has sido capaz de este horror? ¿Qué te ha hecho caer tan bajo? Quién te ha corrompido? ¿Quién te ha desfigurado? ¿Quién te ha contagiado la presunción de apropiarte del bien y del mal? ¿Quién te ha convencido de que eres dios?
El lugar en el que nos encontramos es un lugar de la memoria, el lugar de la Shoa.
El pasado no es nunca sólo pasado sino que nos interpela y nos indica los caminos que hay que tomar y lo que no hay que tomar
.Como hizo Juan Pablo II, he recorrido el camino de las lápidas que, en diversas lenguas, recuerdan a las víctimas de este lugar.
Todas estas lápidas conmemorativas hablan de dolor humano; nos permiten intuir el cinismo de aquel poder que trataba a los hombres como material, sin reconocerlos como personas, en las que resplandece la imagen de Dios.
Algunas lápidas invitan a una conmemoración particular.
Está la lápida en lengua hebrea. Los potentados del Tercer Reich querían aplastar al pueblo judío en su totalidad, borrarlo de la lista de los pueblos de la tierra. Entonces se verificaron de modo terrible las palabras del Salmo: "Nos degüellan cada día, nos tratan como a ovejas de matanza".
En el fondo, con la aniquilación de este pueblo, esos criminales violentos querían matar a aquel Dios que llamó a Abraham, que hablando en el Sinaí estableció los criterios para orientar a la humanidad, criterios que son válidos para siempre.
Si este pueblo, simplemente con su existencia, constituye un testimonio de ese Dios que ha hablado al hombre y cuida de él, entonces ese Dios finalmente debía morir, para que el dominio perteneciera sólo al hombre, a ellos mismos, que se consideraban los fuertes que habían sabido apoderarse del mundo.
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Tal día como hoy, 16 de julio,, se cumple el aniversario de uno de los episodios más bochornosos y dramáticos de la historia de Francia
En este día de 1942, 12.884 judíos franceses fueron detenidos y llevados primero al Velodromo de Invierno y de allí a campos de exterminio por las autoridades colaboracionistas del gobierno de Petàin. El celo antisemita de éstas fue tan acusado que incluso decidieron detener a 4.051 niños, cuyo arresto no había sido solicitado por los nazis y que compartieron el terrible destino que les habían reservado sólo por ser judíos.
Ninguno de estos niños regresó a Francia
Los acontecimientos de la redada del Velódromo golpearon las conciencias de muchísimos franceses, en especial de la jerarquía católica y numerosos sacerdotes y religiosos católicos y protestantes que desde ese momento decidieron jugarse literalmente la vida para salvar al mayor número posible de perseguidos por la locura nazi, favoreciendo un espectacular cambio en las conductas colectivas de Francia, hasta ese momento relativamente indiferentes a la suerte de los perseguidos bajo la ocupación
Una muestra de esa firme postura de la iglesia francesa la representó el obispo de Toulouse, Jules Gerard Saliege, que el 23 de noviembre de 1941 protestó por carta ante las autoridades de Vichy por su política anti judía, cuando buena parte de la jerarquía católica aún se mostraba comprensiva o indiferente ante ella. El 23 de agosto de 1942, tras la redada del Vel d'Hiv hizo leer en todas las iglesias de su diócesis una protesta pública que decía:
"Mujeres y niños, padres y madres tratados como ganado, miembros de la familia separados unos de otros y deportados hacia destinos desconocidos: se ha reservado para nuestro propio tiempo el ser testigo de tan triste espectáculo. ¿Es que el derecho de santidad no existe más en nuestras iglesias? ¿Qué nos está derrotando?... Los judíos son hombres y mujeres reales. Los extranjeros son hombres y mujeres reales. No se puede abusar de ellos sin límite... Son parte de la especie humana. Son nuestros hermanos, como lo son tantos otros”.
La resistencia difundió este mensaje por cientos de miles de octavillas. La protesta de Saliege se consideró clave en el brusco viraje de la opinión pública francesa hacia los judíos a partir de 1942. Las autoridades de Vichy, furiosas con él hicieron todo lo posible para presionarle para que rectificase. Pese a su precario estado de salud y su edad avanzada nunca lo hizo. Yad Vashem lo consideró el 8 de julio de 1969 "Justo entre las Naciones". http://www1.yadvashem.org/.../righteous/stories/saliege.asp
Otro ejemplo fue el del sacerdote Henri François Menardais de la parroquia parisina de la Chalmaison en Paris, que fue convertida gracias a él en un puesto de mando de la resistencia en la capital. Héroe de guerra en la primera contienda mundial , desde el inicio de la ocupación acogió en su parroquia a pilotos aliados derribados sobre Francia, a combatientes de la resistencia, pero por encima de todo ayudando a centenares de niños judíos a los que entregó documentos de bautismo católicos falsos para evitar su deportación, y ocultando en su vicaría a judíos que desde la redada del Velódromo estaban en peligro de ser deportados. Se ignora cuantas vidas salvó, probablemente hasta él perdió la cuenta, pero en 1998 Yad Vashem lo galardonó como "Justo entre las Naciones" por su labor durante la guerra, haciendo realidad el precepto del Talmud, "Quien salva una vida salva al mundo entero"
Ellos, como sucedió en el sureste con el pastor evangélico André Trocme, que convirtió su diócesis en un santuario para los perseguidos, fueron la demostración de como aún en los momentos de mayor oscuridad hay quienes son capaces de arriesgarse por los demás, haciendo realidad el texto evangélico "Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No existe otro mandamiento mayor que éstos» (Mc 12, 29-31)