sábado, 17 de abril de 2021

Lecturas dominicales 18 abril (Joan Palero)

Puede ser una imagen de 1 persona y texto que dice ""EVANGELII NUNTIANDI" 41 "Los hombres tienen más necesidad de encontrar testigos que maestros y, si escuchan a los maestros, es porque son primero testigos" Pablo VI"

Comentario a las lecturas del Domingo III de Pascua (de nuestro colaborador Joan Palero (Valencia)
 
Domingo, 18 de abril de 2021
3º Pascua –
Las lecturas de este domingo, además de mostrar la resurrección de Jesús como centro de la fe cristiana, invitan a ver que la fe no es algo abstracto ni fantasmagórico, sino una experiencia profundamente realista que, cambiando las cosas, cambia la vida de los que se encuentran con el Resucitado, convirtiéndolos en testigos vivos, en agentes de cambio impulsados por la realidad resucitada y renovadora de Jesús, capacitándolos para motivar y renovar el mundo por el entendimiento y el convencimiento de Él.
El encuentro y la vivencia con el Resucitado es lo que hizo regresar a Jerusalén a aquellos discípulos que, huyendo y apartándose, retrocedían en la fe, andando su propio camino hacia Emaús. Por la explicación convincente de las Escrituras que aquél caminante, todavía desconocido, les hace, empiezan a encontrar nuevas fuerzas y sentido ante lo que le acontecido a Jesús en Jerusalén. Que todo empezara a tener un nuevo sentido era muy importante, pero no suficiente. Era necesario que, tras el entendimiento de las Escrituras acerca de la muerte de Jesús, viniera el reconocimiento de la presencia real y viva del Señor entre ellos: “al partir el pan, reconocieron que era Jesús”.
Me pregunto si le hubieran reconocido igual sin la catequesis recibida mientras caminaban. Con aquella animación bíblica, antes de poder reconocerle, Jesús va preparando y predisponiendo sus corazones para el posterior y verdadero encuentro:
Se dijeron uno a otro: «¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» (Lucas 24, 32)
Es muy significativo que, de vuelta a Jerusalén, y mientras contaban el testimonio de sus vivencias, Jesús se presentó en medio de ellos, diciéndoles: Paz a vosotros. Invitándoles a MIRAR las cicatrices de sus heridas y a poder palparle, para que su fe no fuera algo abstracto, mágico ni fantasmagórico, sino real y palpable, sin dudas ni temores, y con todo el sentido humano y divino que las Escrituras cumplidas nos dan de Cristo. San Jerónimo reconoce la necesidad del entendimiento de las Escrituras, su porqué y para qué, diciendo: “Desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo”.
Jesús es Palabra, Verbo de Dios, Él está entre las páginas de la Biblia. Encontrarse con Él es lo que ha cambiado al hombre en todos los tiempos, haciéndole ver la equivocación de querer seguir sus propios caminos. Las palabras de Jesús invitan a volver a la Galilea de los comienzos para recomenzar a creer, ya no desde nuestras perspectivas culturales, religiosas y humanas, sino desde la perspectiva del plan de Dios en Jesús, quien, muriendo por nuestros pecados, resucitó para nuestra justificación, según dice la Escritura.
En la primera lectura, Hch 3,13-15.17-19, Pedro, por la ignorancia de los que se tenían por maestros y depositarios de la revelación de Dios, les invita a reconsiderar a Jesús desde la revelación del Antiguo Testamento: “… Dios cumplió de esta manera lo que había dicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer… pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos.”
También el evangelio de este domingo (Lucas 24,35-48) lo recalca: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.»
El testigo es aquél que enseña más por lo que hace que por lo que dice. Es el que, conociendo la Palabra, vive de ella y por ella. Es el medio, el vehículo por el que la presencia viva de Jesús se perpetua en mundo y el tiempo. Es la carta encarnada de Dios al mundo, en la que Jesús se manifiesta de manera palpable e irremediablemente creíble.
"Evidentemente sois carta de Cristo, conocida y leída por todos los hombres, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en los corazones." (2 Cor 3, 2-3) Al leernos, ¿Qué, a quién ven y reconocen los hombres de nuestro tiempo? 
 
Joan Palero
 

Lectio del Evangelio del domingo III de Pascua

 

VERDAD – MEDITACIÓN

Evangelio: Lc 24,35-48

El fragmento del evangelio, que hoy nos ocupa, comienza con el final del relato de los Discípulos de Emaús, en el que se nos cuenta lo que les había ocurrido por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Ellos tienen necesidad de compartir su experiencia, de cómo habían reconocido al Resucitado, precisamente durante una liturgia eucarística. El lugar en el que cada domingo, Jesús se hace presente a la comunidad cristiana en forma de pan y vino.

A continuación, Lucas nos narra el recuerdo de una de las diversas manifestaciones de Jesús, después de su resurrección. La estructura del relato es muy parecida a otros pasajes similares: aparición repentina de Jesús resucitado, los discípulos son incapaces de reconocerlo, la recriminación de Jesús, la alegría y el asombro al reconocerlo.

Los discípulos se encuentran reunidos, posiblemente comentado lo acontecido a los caminantes de Emaús, a las mujeres y a Pedro; entonces, Jesús se coloca en medio de ellos y los saluda el saludo de paz, según la costumbre judía, pero que para Lucas tiene connotaciones mesiánicas. Y, además, es precisamente lo que Jesucristo viene a traernos: Paz.

A pesar de haber escuchado los relatos anteriores de las mujeres, de los dos discípulos de Emaús, de Pedro y del discípulo amado, ellos dudan, se sobresaltan, se sorprenden… creen ver un espíritu. Estamos ante una teofanía, ante una manifestación de Dios. Ya en el AT nos encontramos con que, las manifestaciones de Yahveh producen esos síntomas: sorpresa y duda.

Para ayudarles a superar su turbación, les muestra las señales de la crucifixión… Soy yo… No es fruto de su imaginación. Es alguien real con carne y huesos, aunque glorificados.

No acaban de creérselo. Es imposible. La pregunta y la duda es lógica: ¿Cómo es posible que estemos viendo al mismo que murió en una cruz? Necesitan más pruebas.
Entonces, Jesús les pide algo de comer. Le ofrecen un pescado y comió delante de ellos. Lucas quiere reafirmar la realidad física del Resucitado. Es el mismo Jesús con el que habían convivido por los caminos polvorientos de Galilea, el mismo Jesús que había celebrado con ellos la última cena, el mismo Jesús que habían visto morir en una cruz. El mismo Jesús, sólo que glorificado por Dios Padre.

Concluye el relato, haciéndoles comprender a los discípulos lo que de él estaba escrito en las Sagradas Escrituras. Era necesario llevarlas a su pleno cumplimiento. El Antiguo Testamento sólo es posible comprenderlo y asimilarlo a la luz de la vida y la obra de Jesús. El plan que Dios tenía desde toda la eternidad se ha cumplido en Jesús de Nazaret. Un plan de Dios cuya finalidad era la salvación de todos los hombres.

Concluye el relato con el envío de los discípulos a la misión: anunciar a todos los pueblos la Buena Nueva para que, al convertirse en personas nuevas obtengan el perdón de los pecados. Ellos ahora tiene que ser testigos de lo que han visto y oído. Tienen que ser testigos de su vida, de su pasión, de su muerte, pero sobre todo de su resurrección. A partir de ahora y hasta el fin de los tiempos tienen que ser testigos de Jesús. Nosotros, aquí y ahora, debemos ser testigos del amor de Dios, del amor de Jesús. Testigos de que él vive entre nosotros.

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué versículo, frase, palabra ha llamado especialmente tu atención? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios con ello en este momento concreto de tu vida?

• ¿Sabes reconocer la presencia de Jesús cuando éste se manifiesta en tu vida?

• Cada domingo podemos ver y tocar a Jesús en la celebración de la eucaristía ¿Eres consciente de ello?

• Ante la manifestación real de Jesús, ¿Cuál es tu reacción? ¿Ocurre como con los discípulos, no acabas de creértelo, por la duda, por el miedo, por la alegría?

• Jesús nos envía a todos los que creemos en Él a ser testigos de su vida, de su obra y de su resurrección ¿Te sientes verdaderamente enviado? ¿Estás dispuesto a asumir la misión que Jesús te ha encomendado?

VIDA – ORACIÓN

• Alaba a Dios por el gran amor que te tiene y por el regalo de manifestación de Jesús en tu vida

• Da gracias a Jesús por ayudarte e iluminarte en tus dudas, tus miedos y tus dificultades.

• Ofrécele tu vida para ser testigo de la vida, la obra y la resurrección de Jesús.

• Pídele que te ayude a llevar a cabo la misión de ser testigo de la obra, la vida y la resurrección de Jesús.

• Asume el compromiso de ser testigo de Jesús Resucitado.

VERDAD – MEDITACIÓN

Evangelio: Lc 24,35-48

El fragmento del evangelio, que hoy nos ocupa, comienza con el final del relato de los Discípulos de Emaús, en el que se nos cuenta lo que les había ocurrido por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Ellos tienen necesidad de compartir su experiencia, de cómo habían reconocido al Resucitado, precisamente durante una liturgia eucarística. El lugar en el que cada domingo, Jesús se hace presente a la comunidad cristiana en forma de pan y vino.

A continuación, Lucas nos narra el recuerdo de una de las diversas manifestaciones de Jesús, después de su resurrección. La estructura del relato es muy parecida a otros pasajes similares: aparición repentina de Jesús resucitado, los discípulos son incapaces de reconocerlo, la recriminación de Jesús, la alegría y el asombro al reconocerlo.

Los discípulos se encuentran reunidos, posiblemente comentado lo acontecido a los caminantes de Emaús, a las mujeres y a Pedro; entonces, Jesús se coloca en medio de ellos y los saluda el saludo de paz, según la costumbre judía, pero que para Lucas tiene connotaciones mesiánicas. Y, además, es precisamente lo que Jesucristo viene a traernos: Paz.

A pesar de haber escuchado los relatos anteriores de las mujeres, de los dos discípulos de Emaús, de Pedro y del discípulo amado, ellos dudan, se sobresaltan, se sorprenden… creen ver un espíritu. Estamos ante una teofanía, ante una manifestación de Dios. Ya en el AT nos encontramos con que, las manifestaciones de Yahveh producen esos síntomas: sorpresa y duda.

Para ayudarles a superar su turbación, les muestra las señales de la crucifixión… Soy yo… No es fruto de su imaginación. Es alguien real con carne y huesos, aunque glorificados.

No acaban de creérselo. Es imposible. La pregunta y la duda es lógica: ¿Cómo es posible que estemos viendo al mismo que murió en una cruz? Necesitan más pruebas.
Entonces, Jesús les pide algo de comer. Le ofrecen un pescado y comió delante de ellos. Lucas quiere reafirmar la realidad física del Resucitado. Es el mismo Jesús con el que habían convivido por los caminos polvorientos de Galilea, el mismo Jesús que había celebrado con ellos la última cena, el mismo Jesús que habían visto morir en una cruz. El mismo Jesús, sólo que glorificado por Dios Padre.

Concluye el relato, haciéndoles comprender a los discípulos lo que de él estaba escrito en las Sagradas Escrituras. Era necesario llevarlas a su pleno cumplimiento. El Antiguo Testamento sólo es posible comprenderlo y asimilarlo a la luz de la vida y la obra de Jesús. El plan que Dios tenía desde toda la eternidad se ha cumplido en Jesús de Nazaret. Un plan de Dios cuya finalidad era la salvación de todos los hombres.

Concluye el relato con el envío de los discípulos a la misión: anunciar a todos los pueblos la Buena Nueva para que, al convertirse en personas nuevas obtengan el perdón de los pecados. Ellos ahora tiene que ser testigos de lo que han visto y oído. Tienen que ser testigos de su vida, de su pasión, de su muerte, pero sobre todo de su resurrección. A partir de ahora y hasta el fin de los tiempos tienen que ser testigos de Jesús. Nosotros, aquí y ahora, debemos ser testigos del amor de Dios, del amor de Jesús. Testigos de que él vive entre nosotros.

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué versículo, frase, palabra ha llamado especialmente tu atención? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios con ello en este momento concreto de tu vida?

• ¿Sabes reconocer la presencia de Jesús cuando éste se manifiesta en tu vida?

• Cada domingo podemos ver y tocar a Jesús en la celebración de la eucaristía ¿Eres consciente de ello?

• Ante la manifestación real de Jesús, ¿Cuál es tu reacción? ¿Ocurre como con los discípulos, no acabas de creértelo, por la duda, por el miedo, por la alegría?

• Jesús nos envía a todos los que creemos en Él a ser testigos de su vida, de su obra y de su resurrección ¿Te sientes verdaderamente enviado? ¿Estás dispuesto a asumir la misión que Jesús te ha encomendado?

VIDA – ORACIÓN

• Alaba a Dios por el gran amor que te tiene y por el regalo de manifestación de Jesús en tu vida

• Da gracias a Jesús por ayudarte e iluminarte en tus dudas, tus miedos y tus dificultades.

• Ofrécele tu vida para ser testigo de la vida, la obra y la resurrección de Jesús.

• Pídele que te ayude a llevar a cabo la misión de ser testigo de la obra, la vida y la resurrección de Jesús.

• Asume el compromiso de ser testigo de Jesús Resucitado.

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Lectio de la lectura del III Domingo de Pascua

 

VERDAD – LECTURA

Hechos 3,13-15.17-19

En aquellos días, dijo Pedro al pueblo: 13El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, glorificó a su Hijo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, el cual decidió ponerlo en libertad; 14pero vosotros rechazasteis al santo y justo, y pedisteis la libertad de un asesino; 15matasteis al autor de la vida, a quien Dios resucitó de entre los muertos; de lo cual nosotros somos testigos. 17Hermanos, sé que obrasteis por ignorancia, igual que vuestros jefes. 18Pero Dios cumplió así lo que anunció de antemano por boca de todos los profetas: que su mesías tenía que padecer. 19Por tanto, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados.

La liturgia nos sigue ofreciendo el testimonio de los apóstoles acerca de la resurrección de Jesús, recogido en el libro de los Hechos de los Apóstoles. En esta ocasión, vamos a orar con el testimonio de Pedro ante el pueblo. Él y Juan acaban de curar, por el Nombre de Jesús, a un hombre cojo desde el seno de su madre, que se ponía todos los días a pedir limosna junto a la puerta Hermosa del templo (3,2). A causa de esto, habían sido expulsados del templo. Ahora se encuentran en el pórtico llamado de Salomón. Y es allí, donde Pedro pronuncia el citado discurso como testimonio de la resurrección de Jesús.

Comienza éste haciendo alusión a la Escritura, concretamente a las antiguas profecías, y haciéndoles caer en la cuenta que quien ha resucitado a Jesús de Nazaret es el Dios de su padres: el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob.

Pedro está intentando hacer ver a los allí congregados, que aquel que fue rechazado y condenado a muerte es el Mesías esperado. Y que ellos tuvieron parte activa en aquella condena.

Sin embargo, la muerte no tiene la última palabra. Dios en su infinita misericordia y con su infinito poder ha resucitado a Jesús de entre los muerto; le ha devuelto a la vida y éste ya vive para siempre.

Los apóstoles son testigos de este asombroso hecho y ahora dan testimonio del mismo, invitado a todos los presentes al arrepentimiento y al cambio de vida. Un cambio de vida que les llevará a dejarse transformar, gracias a la fe en la resurrección y a la acción de Espíritu, en personas nuevas; en personas resucitadas, que serán a su vez enviados a anunciar el amor de Dios por todas sus criaturas y a anunciar que todos estamos llamados a vivir para siempre participando de la vida divina.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Reconoces a Jesús Resucitado como parte esencial de tu vida? ¿Cómo tu Salvador?
  • ¿Crees, verdaderamente, que la muerte no tiene la última palabra? ¿Qué estás llamado a vivir eternamente en la presencia de Dios, gracias a la pasión, muerte y resurrección de Jesús?
  • También cada uno de nosotros somos llamados a ser testigos de la inmensa misericordia de Dios Padre y de la Resurrección de Jesús, ¿qué acciones emprendes en tu día a día para llevar a cabo esta misión?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 27

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién podré temer? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿ante quién puedo temblar?

2Cuando me asaltan los criminales para destrozarme, son ellos, mis opresores y enemigos, los que tropiezan y sucumben.

3Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no teme; aunque una guerra estalle contra mí, estoy tranquilo.

4Una cosa pido al Señor, sólo eso busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida para gustar la dulzura del Señor y contemplar la belleza de su templo.

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domingo, 11 de abril de 2021

Lecturas del Domingo II de Pascua (Ciclo B) de nuestro colaborador Joan Palero (Valencia)

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Comentario a las lecturas del Domingo II de Pascua (Ciclo B) de nuestro colaborador Joan Palero (Valencia)
 
Domingo, 11 de abril de 2021 - 2º De Pascua (Ciclo B)
El solo hecho de la Resurrección de Jesús, en sí mismo, no había cambiado la realidad de sus discípulos. Escuchar el anuncio de las mujeres, tras encontrar el sepulcro vacío, había provocado un gran revuelo entre ellos. La carrera apresurada de Juan y Pedro, hasta lo que había sido la tumba de Jesús, les mostraban evidencias suficientes para creer y entender las Escrituras, pero les faltaba algo que era tan importante como el mismo hecho de la resurrección: EL ENCUENTRO CON EL RESUCITADO.
Sin el encuentro con Jesús, todo lo acontecido en aquel amanecer, había acontecido siendo todavía oscuro y sin testigos. La resurrección era una realidad, un hecho que todavía no alcanzaba el efecto de su grandeza y plenitud. Nuevamente la oscuridad crecía con el anochecer, y los discípulos eran envueltos por ella a pesar de estar viviendo el día más luminoso y esplendoroso de la historia. Escuchar el anuncio y creer por las evidencias que habían visto, les daba un cierto entendimiento y sentido a las Escrituras, pero que les hacía permanecer encerrados entre las paredes de sus razones y miedos. El anochecer iba dando paso a la noche, nuevamente la oscuridad crecía.
La Luz de la Vida, que sin espectadores había irrumpido en el amanecer oscuro de aquél primer día la semana, ahora, atravesando muros, irrumpe entre los discípulos iluminando y disipando con su presencia la oscuridad de sus dudas, miedos y temores. Por segunda vez la Luz de Cristo ilumina con su presencia los momentos oscuros de aquel día, pero esta vez no para iluminar la oscuridad del amanecer o del crepúsculo, sino el anochecer de los corazones y vidas de los suyos.
El encuentro con Jesús, resucitado y victorioso, es lo que cambia su noche por el día, cambiando sus creencias humanas por la FE. Una FE que no nace de ellos, sino que viene de Dios como dádiva a través del Encuentro, y que a su vez les hace nacer de Dios y, como Cristo, ser hijos vivos y victoriosos sobre sí mismos y el mundo:
“Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; …todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe." (2ª Lectura: 1 Juan 5,1-6)
Jesús no viene a su encuentro para recriminarles nada, sino para ofrecerles el perdón y la justificación delante de Dios. Y lo hace poniéndose en medio de ellos, como signo de que esto que les dice es el centro de todo y en todos: “en esto entró Jesús, se puso en medio, y les dijo: «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. (S Juan 20, 19-31)
Como diciendo: Os ofrezco lo que he conseguido entregando mi vida por vosotros, y porque es mío, ahora os lo puedo dar. Mirad el precio: las marcas de mi cruz. Y para que además de creerlo o tratar de entenderlo, podáis vivirlo, ahí tenéis: “Recibid el Espíritu Santo”.
Años más tarde, san Pablo mostrará la centralidad del evangelio de Jesús, escribiendo a los creyentes de Roma: Habiendo, pues, recibido de la fe nuestra justificación, estamos en paz con Dios, por nuestro Señor Jesucristo, … porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado… cuando todavía estábamos sin fuerzas, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos. (Romanos 5)
Y es que, no son nuestras formulas, ideas o credulidades lo que necesariamente nos convierten en cristianos, sino la fe que viene de Dios por el encuentro. Es la experiencia con Dios, a veces dura y larga, lo que lleva a persuadir al hombre de todos los tiempos de que Cristo es real, que es el Hijo de Dios, y su Salvador. Es la participación en la vida del Resucitado, a la que somos incorporados por su Espíritu de vida.
Salmo 117,2-4.16ab-18.22-24 “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.”
Que la centralidad y fuerza de esta piedra nos siga sosteniendo.
Joan Palero

sábado, 10 de abril de 2021

El Espíritu Santo es nuestra alegría y nuestro gozo para contar las hazañas del Señor. Lectio Divina del II Domingo de Pascua – Ciclo B

 

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Jn 20,19-31

Los judíos celebraban el día de Yahveh el sábado. Para ellos, el domingo daba inicio a la semana. Y de ese día, «el primero de la semana» nos habla el evangelista san Juan. Nos cuenta qué hacían los discípulos ese día: estar «en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos». Su Maestro acababa de morir, estaban asustados, por dos motivos: 1-El cuerpo de su Señor había desaparecido del sepulcro. Pensaban que lo habían robado; sin embargo, algunos decían que lo habían visto. 2-Por si los judíos les hacían correr la misma suerte que a su Señor. Ellos estaban en el ojo de mira del pueblo judío y, como dice el libro de los Hechos de los Apóstoles, los creyentes, «tenían un solo corazón y una sola alma», «pues lo poseían todo en común» (cf. Hch 4,32-35). El temor les paraliza, les hace perder la paz. De ahí que Jesús se ponga en medio de ellos y los salude así: «Paz a vosotros». Para serenarlos y que crean que es Él, «les enseñó las manos y el costado».

«Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor», pero Jesús no se conforma con verlos alegres y encerrados en una casa. Por eso les sigue diciendo: «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». ¿Cómo quitarles a los discípulos el miedo para ser enviados? Enviados… ¿a dónde y para qué? «Sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”».

No estaban todos. Faltaba uno de los Doce cuando se apareció Jesús, Tomás, «llamado el Mellizo». Él no lo podía creer si no veía «la señal de los clavos» y metía «el dedo en el agujero de los clavos» y «la mano en su costado». Es el reflejo de cada uno de nosotros cuando no nos fiamos de aquello que se nos dice. Pedimos señales. De ahí que, «a los ocho días», Jesús se aparezca de nuevo en medio de ellos y les salude del mismo modo: «Paz a vosotros» y dirigiéndose a Tomás, le pida su mano para meterla en el costado. En ese momento, Tomás torna su incredulidad en fe y contesta: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

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CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha tocado el corazón?
  • ¿He sentido miedo alguna vez por creer en Jesús?
  • ¿Cuál es mi reacción ante el miedo?
  • ¿Pido “señales” al Señor?
  • ¿A qué me envía el Señor?, ¿cuál es mi misión en este mundo?
  • ¿Soy capaz de reconocer que es el Espíritu Santo quien me empuja e impulsa?
  • ¿Qué miedo he de abandonar de mi vida y que aún no he sido capaz?
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VIDA – ORACIÓN

Qué tu Espíritu Señor descienda sobre mí y aparte mis temores, que impulse a hacer aquello que Tú quieres que haga. Qué sea capaz de contar a todo el mundo que mi Señor ha muerto, pero ha resucitado y por eso estamos alegres. Así sea.


martes, 6 de abril de 2021

Reflexionamos (Página web)


WEB DE ESCUELA DE ANIMACIÓN BÍBLICA (I)
PESTAÑA “REFLEXIONAMOS”
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La mayoría, seguramente, de los que leéis este artículo lo estáis haciendo desde nuestra página de Facebook, o desde el muro de algún amigo que lo habrá compartido. Probablemente sea nuestra red más conocida, visitada y difundida. Cada día compartimos artículos.
Pero es posible que muchos no conozcáis nuestra web (www.eabiblia.org) y que por ello desconozcáis que todo el material que publicamos en Facebook, y que queda ordenado cronológicamente, en nuestra web lo almacenamos ordenado en forma sistemática por temas.
Quisiéramos, pues, presentaros brevemente dos pestañas de nuestra web, en este artículo una y la otra en un próximo segundo artículo, ya que creemos que os puede resultar interesante si deseáis encontrar algo desde el criterio de búsqueda del tema del contenido.
PESTAÑA “REFLEXIONAMOS”
En esta pestaña ofrecemos los contenidos de formación bajo los epígrafes siguientes:
- “BIBLIA, LIBRO A LIBRO”:
Comentarios que resumen un libro bíblico o un aspecto muy importante de él.
Hasta la fecha tenemos los evangelios de Marcos y Mateo, los relatos de la infancia de Lucas, el Libro de Tobías y el Libro de las Lamentaciones.
Estos comentarios los preparan mayoritariamente miembros de la EAB, aunque también contamos con la aportación de la amiga Conchi López (caso, por ejemplo, del Libro de Tobías)
- “BIBLIA Y LITURGIA”
Artículos que tienen que ver con la relación de la Palabra de Dios con la Liturgia, los tiempos litúrgicos, los Sacramentos…
Destacamos la serie de vídeos sobre el AÑO DE SAN JOSÉ del responsable de EAB en Valencia, Joan Palero.
- “BIBLIA Y MISIÓN”
A cargo del Padre Toni Plaza, Misionero del Sagrado Corazón de Jesús (MSC), que ha estado de misión “ad gentes” en Argentina y Paraguay cerca de veinte años y ahora se encuentra en Barcelona.
- “BIBLIA Y COMUNICACIÓN”
A cargo Hno Pepe Pedregosa, religioso paulino, especialista en Biblia, Espiritualidad y Comunicación, director del Centro Bíblico San Pablo en España, director de la Revista “Biblia Viva” y responsable de EAB en Madrid y Sevilla.
- “IGLESIA EN SALIDA”
Artículo relacionado con el mensaje y actividad del Papa Francisco de Joan Palero que se publica previamente en el semanario Catalunya Cristiana.
- “CONECTADOS CON EL PAPA”
Artículo que resume la actualidad bíblica relacionada con el Papa Francisco, especialmente a partir de sus intervenciones dominicales en el rezo del Angelus. A cargo de Joan Palero.
- “DESDE ROMA”
Comentario formativo-espiritual a cargo del seminarista de la diócesis de Barcelona, actualmente ampliando estudios en Roma, Pau Manent.
Destacamos la serie que ha completado de comentarios a las SIETE PALABRAS de Jesús en la Cruz.
Y próximamente (en este mes empezamos):
- “BIBLIA Y FAMILIA”
Con motivo del Año de la Familia iniciaremos en breve esta nueva sección.
En un segundo artículo trataremos sobre los contenidos de la Pestaña “Recomendamos”.
Quisiéramos agradecer la labor generosa de nuestro compañero Jordi Ros, miembro de EAB y de a Escuela de Animadores, que es el responsable técnico de la web y también de otras redes como el canal de Youtube, el Blog y el Almacen de PDFs que también trataremos en otros artículos.
 
 
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lunes, 5 de abril de 2021

Audiolibro de la Biblia


LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA PUBLICA UN AUDIOLIBRO DE LA BIBLIA
 
La Universidad de Navarra ha publicado un audiolibro de la Biblia con casi cien horas de grabación. Este proyecto está impulsado por la Facultad de Teología y la editorial Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA) y tiene como objetivo acercar la Biblia a todo el mundo de una manera muy accesible.
«Se trata de una versión que pretende llegar a todos los públicos, a través de las voces de tres profesionales de la grabación, que se han encargado de la narración de todos los pasajes», explica el director de la editorial de la Universidad de Navarra, Javier Balibrea. El audiolibro está disponible en streaming a través de la biblioteca virtual de EUNSA.
Esta Biblia consta de un índice por libros y capítulos que facilitan una búsqueda rápida. Según el profesor de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y director del departamento de Estudios Bíblicos e Historia de la Iglesia, Juan Chapa, «cuando el audiolibro pone a disposición de las personas tantas obras de la literatura universal, cuando podemos escuchar el Quijote, o unas obras de Dickens o de Borges, tener la Biblia en este formato es un gran acierto».
 
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Foto: Javier Balibrea (izquierda) y Juan Chapa.