jueves, 16 de septiembre de 2021

Homilias Papa Francisco (Eslovaquia 14/9/21)

 ¿CÓMO PODEMOS APRENDER A VER LA GLORIA EN LA CRUZ?




Fragmento de la Homilía en la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz
Papa Francisco. Eslovaquia. 14-9-2021
Algunos santos han enseñado que la cruz es como un libro que, para conocerlo, es necesario abrir y leer. No basta adquirir un libro, darle un vistazo y colocarlo en un lugar visible de la casa. Lo mismo vale para la cruz: está pintada o esculpida en cada rincón de nuestras iglesias. Son incontables los crucifijos: en el cuello, en casa, en el auto, en el bolsillo. Pero no sirve de nada si no nos detenemos a mirar al Crucificado y no le abrimos el corazón, si no nos dejamos sorprender por sus llagas abiertas por nosotros, si el corazón no se llena de conmoción y no lloramos delante del Dios herido de amor por nosotros. Si no hacemos esto, la cruz se queda como un libro no leído, del que se conoce bien el título y el autor, pero que no repercute en la vida. No reduzcamos la cruz a un objeto de devoción, mucho menos a un símbolo político, a un signo de importancia religiosa y social.
Porque la cruz no quiere ser una bandera que enarbolar, sino la fuente pura de un nuevo modo de vivir. ¿Cuál? El del Evangelio, el de las Bienaventuranzas. El testigo que tiene la cruz en el corazón y no solamente en el cuello no ve a nadie como enemigo, sino que ve a todos como hermanos y hermanas por los que Jesús ha dado la vida. El testigo de la cruz no recuerda los agravios del pasado y no se lamenta del presente. El testigo de la cruz no usa los caminos del engaño y del poder mundano, no quiere imponerse a sí mismo y a los suyos, sino dar la propia vida por los demás. No busca los propios beneficios para después mostrarse devoto, esta sería una religión del doblez, no el testimonio del Dios crucificado. El testigo de la cruz persigue una sola estrategia, la del Maestro, que es el amor humilde. No espera triunfos aquí abajo, porque sabe que el amor de Cristo es fecundo en lo cotidiano y hace nuevas todas las cosas desde dentro, como semilla caída en tierra, que muere y da fruto.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

P. Ignasi Ricart

 Ahir dimecres, 15 de setembre, va morir el Pare Ignasi Ricart, claretià, prevere i biblista.

Des de la fundació d'Escola d'Animació Bíblica de Barcelona va col·laborar estretament amb nosaltres: Jornades Bíbliques, Recesos, Lectios, Presentacions de llibres a Paulines-Barcelona ...
Parlar d'Ignasi és parlar de la Bíblia presentada amb somriure, tendresa, respecte, amabilitat.
Que gaudeixi de la felicitat eterna de Déu
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Ayer miércoles, 15 de septiembre, falleció el Padre Ignasi Ricart, claretiano, presbítero y biblista.
Desde la fundación de Escuela de Animación Bíblica de Barcelona colaboró estrechamente con nosotros: Jornadas Bíblicas, Retiros, Lectios, Presentaciones de libros en Paulinas-Barcelona...
Hablar de Ignasi es hablar de la Biblia presentada con sonrisa, ternura, respeto, amabilidad.
Que disfrute de la felicidad eterna de Dios
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domingo, 12 de septiembre de 2021

Comentario de las lecturas del Domingo XXIV del Tiempo Ordinario (ciclo b) de nuestro colaborador Joan Palero (Valencia)


Domingo 24º Tiempo Ordinario (Ciclo 😎
Es verdad que la fe nos viene por el oír (Romanos 10, 17), pero no por oír palabras, sino la Palabra de Dios (Cristo). Cuando Jesús es la causa de nuestra fe, Él mismo produce el efecto de la fe en nosotros: las obras que por Él y en Él nos salvan.
Jesús es más que la Palabra dicha, Él es Palabra que obra.
Con el obrar de sus manos y con la palabra “Effetá” (ábrete), abrió el oído al sordo en el evangelio del pasado domingo. Es el mismo Señor que, en la primera lectura de este domingo (Isaías 50, 5-9ª), despierta y abre el oído para que podamos escucharle como discípulos que, enamorados de su Maestro, le siguen y le obedecen en el amor, sin imposiciones, sin estacionarse ni mirar atrás. Discípulos que, tras en encuentro con Dios, han sido persuadidos y transformados. Que creen, pero no de oídas, sino por lo que han visto, escuchado y palpado en la realidad de sus vidas y de su entorno.
“El Señor me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás…”
Cuán importante es que haya sido el Señor, y no otro ni otra cosa, el que nos ha abierto el oído para escuchar la Palabra de su testimonio, y no el testimonio incoherente de lo que dicen y piensan los demás. Cuando Él es el autor y consumador de la fe que nace y se desarrolla a la escucha a Dios, (por encima de la escucha de sí mismo y de las opiniones ajenas), nos lleva a la realidad de que Jesús es el Cristo, el Mesías que nos salva de todo y de nosotros mismos.
Jesús sabe que el oído humano es fuente de las más variadas creencias, y no quiere que sus discípulos crean en cualquier cosa, ni siquiera en Él de oídas, sino de vividas.
“… por el camino, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos le contestaron: «Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?»
Pedro le contestó: «Tú eres el Mesías.» (San Marcos 8,27-35)
En el evangelio de san Mateo, tras esta declaración de Pedro, Jesús le afirma que lo que ha confesado no le ha sido revelado por los hombres, sino por el Padre. Dios le ha abierto el oído a Pedro para que reciba esta revelación, pero a pesar de ello, Pedro aun no había aprendido a no escucharse a sí mismo, su confesión de fe eran solo palabras, cosa que el mismo Jesús le recrimina: ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!
¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Es que esa fe lo podrá salvar? (2ª Lectura: Santiago 2,14-18)
Confesar con palabras que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios vivo, es algo que los espíritus inmundos también sabían y saben hacer. Es muy común creer en Jesús por lo que otros han dicho, de acuerdo con opiniones ajenas, creer y actuar como hombres.
Ahí es donde llego a la conclusión de que lo importante, porque en realidad es lo que me salva de todo, y hasta de mí mismo, es: ¿Quién es Jesús para mí? Y si digo que es mi Salvador, que lo crea con el corazón y lo diga con la vida, como más tarde lo hizo Pedro y los demás discípulos.
Basta ya creer de oídas, y de vivir como los hombres sin fe más allá de sí mismos.
Sólo de oídas te conocía, pero ahora te han visto mis ojos.
Por eso me retracto y me arrepiento echado en el polvo y la ceniza. (Job 42, 5-6)
Joan Palero

«EL SEÑOR VIENE EN MI AYUDA» LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

 VERDAD – LECTURA

Isaías 50,5-9a

5El Señor Dios me ha abierto el oído y yo no he resistido, no me he echado atrás. 6He ofrecido mi espalda a los que me golpeaban, mis mejillas a quienes me mesaban la barba; no he hurtado mi rostro a la afrenta y a los salivazos. 7El Señor Dios viene en mi ayuda; por eso soporto la ignominia, por eso he hecho mi rostro como pedernal y sé que no quedaré defraudado. 8Próximo está el que me hace justicia, ¿quién puede litigar conmigo? ¡Comparezcamos juntos! ¿Quién es mi demandante? ¡Preséntese ante mí! 9Si el Señor Dios me ayuda, ¿quién puede condenarme?  

La liturgia de hoy nos ofrece un fragmento del llamado “tercer cantico del Siervo de Yaveh”. No sabemos exactamente a quien se refiere el profeta Isaías al presentarnos a este personaje, de lo que si estamos seguros es de que se trata del modelo o ejemplo del discípulo fiel a Dios; el cual le ha capacitado para escuchar su palabra y para transmitirla a los hombres de su tiempo que se encuentran desanimados a causa del destierro en Babilonia. Yahveh quiere que el Profeta dirija palabras de esperanza a su Pueblo.

Sin embargo, el siervo fiel no tiene una tarea fácil, ya que precisamente tiene que sufrir el rechazo de aquellos a los que ha sido enviado: golpes, ultrajes, insultos y salivazos. Aunque el siervo se siente fortalecido por el pleno convencimiento de que Dios está con él.

El siervo fiel no se sentirá defraudado, ya que Yahveh está con él. Y hará frente a todas las dificultades. Dios es garantía de las palabras y acciones de su siervo, nada ni nadie podrá acallar su voz.

El bien, la misericordia y el amor de Dios vencerán toda adversidad, todo desastre y toda infelicidad.

Así ocurrirá también con Jesús. En él la muerte no tendrá la última palabra, pues de ella saldrá vencedor ya que el Padre lo resucitará al tercer día. Y todo aquel que le siga, aunque tenga que pasar por un itinerario de peligro, dificultades y aparente muerte alcanzará la vida eterna.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Tú también has sido capacitado y preparado para escuchar la Palabra de Dios, ¿está dispuesto? ¿la acoges cada día en tu vida? ¿Intentas ponerla en práctica?
  • Además Dios te llama a transmitir su Palabra, ¿de qué manera lo haces en tu vida ordinaria?
  • ¿Eres portador de palabras de esperanza, de ilusión, de confianza, sabiendo que Dios está contigo y que Jesús vino a salvar a la humanidad?
  • ¿Cómo afrontas las dificultades que te encuentras al propagar la Palabra de Dios? ¿Te desanimas o mantienes tu confianza en aquel que te ha llamado? ¿Quién podrá hacerte daño si Dios está contigo?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 35

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién podré temer? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿ante quién puedo temblar?

2Cuando me asaltan los criminales para destrozarme, son ellos, mis opresores y enemigos, los que tropiezan y sucumben.

3Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no teme; aunque una guerra estalle contra mí, estoy tranquilo.

4Una cosa pido al Señor, sólo eso busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida para gustar la dulzura del Señor y contemplar la belleza de su templo.

5Él me dará cobijo el día de la desgracia, me esconderá en lo oculto de su tienda, me subirá a lo alto de la roca;

6así mi cabeza dominará a los enemigos que me cercan, en su tienda podré ofrecer sacrificios entre aclamaciones, cantando y ensalzando al Señor.

7Escucha, Señor, mi grito suplicante, ten compasión de mí, respóndeme.

8De ti mi corazón me ha dicho: “Busca su rostro”; es tu rostro, Señor, lo que yo busco;

9no me ocultes tu rostro, no rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio, no me abandones, no me dejes, oh Dios, salvador mío.

10Mi padre y mi madre me han abandonado, y el Señor me ha recogido.

11Enséñame, Señor, tus sendas y guíame por el camino recto, pues me están acechando;

12no me entregues al capricho de mis perseguidores, pues se han alzado contra mí testigos falsos que respiran violencia.

13Yo estoy seguro que he de ver los bienes del Señor en el mundo de los vivos.

14Espera en el Señor, ten ánimo, sé fuerte, espera en el Señor.


martes, 7 de septiembre de 2021

BRASIL CELEBRA 50 AÑOS DEL MES DE LA BIBLIA

 BRASIL CELEBRA 50 AÑOS DEL MES DE LA BIBLIA

Desde 1971 Brasil celebra el Mes de la Biblia, en septiembre, buscando “anunciar la Palabra de Dios y la belleza de hacer resonar en el corazón de los oyentes la Palabra que renueva e impulsa la misión”, explican los obispos brasileños.
Durante todo septiembre se invita a las comunidades a fomentar la presencia bíblica. A lo largo de estos 50 años se han creado subsidios bíblicos en diferentes formatos para facilitar el diálogo creativo y transformador entre la Palabra, la persona y las comunidades.
Según el presidente del episcopado brasileño, Mons. Walmor Oliveira de Azevedo, este mes es una “perla preciosa” y anima a “hacer resonar la centralidad de la Palabra de Dios en toda la Iglesia de Brasil” y “ofrecer un cristianismo auténtico, bello, solidario, fraterno, que transforme las mentes y los corazones”



sábado, 4 de septiembre de 2021

ÁNIMO, NO TEMÁIS» LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

 



VERDAD – LECTURA  

Isaías 35,4-7a

4Decid a los pusilánimes: ¡Ánimo, no temáis! Mirad, es vuestro Dios; ya viene la venganza, la revancha de Dios; viene él mismo a salvaros.5Entonces se abrirán los ojos de los ciegos, y los oídos de los sordos se abrirán. 6Saltará el cojo como un ciervo, la lengua del mudo gritará de júbilo, porque en el desierto brotarán corrientes de agua, y torrentes en la estepa; 7la tierra ardiente se trocará en estanque, el suelo sediento en hontanar de aguas.

Las palabras que nos ofrece hoy el profeta Isaías en la primera lectura son sobre todo de ánimo, consuelo y esperanza ante la opresión de Babilonia. Los desterrados volverán a sus hogares a través del desierto, donde el pueblo de Israel será purificado. Pero, por fin, Yahveh ha puesto fin a su opresión.

Dios viene a salvar a su Pueblo. Una salvación que viene descrita por el Profeta de una manera bastante gráfica: los ciegos ven, los sordos oyen, los cojos andan y los mudos gritan de júbilo. También la naturaleza se hace eco de esta liberación: en el desierto y en la estepa brotan torrentes de agua.

Pero esta salvación adquiere un carácter universal, pues todas las naciones podrán contemplar como Dios ha actuado en favor de su Pueblo, manifestando así su gloria. Dios está comprometido con su Pueblo, pues aunque este no haya sido fiel a la Alianza, Dios se mantiene fiel cuidando de él

El pueblo de Israel podrán volver a ver la cercanía de Dios y escuchar su palabra. E Israel deberá ser quien fortalezca a los débiles y anime a los abatidos, siendo conscientes de la presencia de Dios en medio de ellos. Dios es capaz de transformar cualquier situación de dificultad, de opresión, de sufrimiento, en alegría, en libertad, en crecimiento.

Podemos intuir en estas palabras del profeta Isaías un anticipo de la gran liberación que nos traerá Jesucristo a toda la humanidad. Pues él inaugurará un tiempo nuevo en el que todo sufrimiento será destruido y hasta la muerte será vencida.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cómo afrontas las dificultades cotidianas de tu día a día? ¿Te desesperas, te impacientas, adoptas una actitud pesimista? O por el contrario mantienes la esperanza, la ilusión, el optimismo?
  • ¿En quién, quienes o qué tienes depositada tu confianza? ¿Confías totalmente en Dios o confías más en tus propias fuerzas?
  • ¿Te mantienes atento a los signos y señales de esperanza que Dios va mostrándote en tu vida diaria? ¿Eres conscientes de todas las acciones que Dios realiza en favor tuyo y de la humanidad?
  • ¿Percibes la llamada de Dios que nos impulsa a transformar el mundo?
  • ¿Vas contagiando esperanza a tu alrededor?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 35

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién podré temer? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿ante quién puedo temblar?

2Cuando me asaltan los criminales para destrozarme, son ellos, mis opresores y enemigos, los que tropiezan y sucumben.

3Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no teme; aunque una guerra estalle contra mí, estoy tranquilo.

4Una cosa pido al Señor, sólo eso busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida para gustar la dulzura del Señor y contemplar la belleza de su templo.

5Él me dará cobijo el día de la desgracia, me esconderá en lo oculto de su tienda, me subirá a lo alto de la roca; 6así mi cabeza dominará a los enemigos que me cercan, en su tienda podré ofrecer sacrificios entre aclamaciones, cantando y ensalzando al Señor.

7Escucha, Señor, mi grito suplicante, ten compasión de mí, respóndeme.

8De ti mi corazón me ha dicho: “Busca su rostro”; es tu rostro, Señor, lo que yo busco; 9no me ocultes tu rostro, no rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio, no me abandones, no me dejes, oh Dios, salvador mío.

10Mi padre y mi madre me han abandonado, y el Señor me ha recogido.

11Enséñame, Señor, tus sendas y guíame por el camino recto, pues me están acechando; 12no me entregues al capricho de mis perseguidores, pues se han alzado contra mí testigos falsos que respiran violencia.

13Yo estoy seguro que he de ver los bienes del Señor en el mundo de los vivos.

14Espera en el Señor, ten ánimo, sé fuerte, espera en el Señor.




Comentario a las lecturas del Domingo XXIII del Tiempo Ordinario (ciclo b) de nuestro colaborador Joan Palero (Valencia)

 Comentario a las lecturas del Domingo XXIII del Tiempo Ordinario (ciclo b) de nuestro colaborador Joan Palero (Valencia)




Domingo, 5 de septiembre de 2021 – 23º Tiempo Ordinario (ciclo b
Entre las necesidades del ser humano, se destacan la de escuchar y la de ser escuchados. En la escucha atenta de los oídos y del corazón, nacen y se realizan los diálogos y las relaciones entre las personas.
Necesitamos que nos escuchen, que haya alguien ahí que preste atención a lo que pensamos, a lo que sentimos, a lo que deseamos… Pero en lugar de encontrar satisfacción a esta necesidad, es más fácil chocar con un muro de personas que, tratando de imponer ideas y autoridad, no quieren escuchar nada que no vaya en su línea.
Las personas necesitamos hablar y escuchar, escuchar y hablar, dialogar, pero… ¿quién lo hace?
Este domingo, el Evangelio (San Marcos 7, 31-37) presenta a Jesús (Palabra de Dios encarnada), a la escucha de los hombres: “… le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. …”
El Señor, a través de la escucha, ve la necesidad de aquel hombre sordo mudo, y nunca mejor dicho, se puso manos a la obra: “le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.”
Como Jesús, vivimos rodeados de personas que necesitan atención. Cada una tiene su historia, su opinión, sus argumentos, su juicio y su propia verdad sobre las cosas. En casa, en la calle, en las redes sociales, en cualquier lugar hay gente deseosa y necesitada de encontrar quien le dedique un poco de atención.
Ante esta realidad se pueden hacer dos cosas: 1) Gritar más fuerte, hacer ruido hasta que todos nos escuchen, o, 2) Decidirse primeramente a escuchar.
Escuchar lo que otro tenga que decir, sin prisas, sin juicios, sin importar que lleve o no la razón… porque, a fin de cuentas, todo cuanto diga también nos sirve a nosotros, nos invita a conocerle y conocernos, a discernir … Sirve para prevenir conflictos y malentendidos, para estrechar relaciones. Para apreciar qué hace único al otro, cómo siente, cómo piensa, cómo afronta la vida, porqué es como es…
En todo vale la pena ser como Jesús, también en ser el primero en pararse a escuchar. En la escucha se demuestra que el otro nos importa como persona. Al soltarle la lengua damos valor a su voz, y esta es la mejor manera de abrir el corazón y los oídos a la a escucha de todo el bien al que somos llamados a decir.
Es asombroso, el Señor «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»
Decide escuchar, y como Jesús, actúa y no calles.
Joan Palero