domingo, 7 de marzo de 2021

Te conozco. Lectio Divina del III Domingo de Cuaresma – Ciclo B

 

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Jn 2,13-25

«Se acercaba la Pascua de los judíos», la Pésaj. Era la gran fiesta del pueblo judío, en la que celebraban su liberación del pueblo egipcio, el paso de la esclavitud a la libertad. Y Jesús, como buen judío, se acercaba a Jerusalén a celebrar la fiesta.

Al llegar al Templo, encontró a «los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados». ¿Qué impresión nos causaría a nosotros si entramos en nuestras parroquias y vemos que dentro están vendiendo y cambiando animales? Jesús reaccionó como nosotros hubiéramos reaccionado: «los echó a todos del templo», porque habían convertido «en un mercado» la casa de su Padre. Al contemplar esa escena, «sus discípulos se acordaron de lo que está escrito» en el Sal 69,10: «El celo de tu casa me devora».

Los judíos no entendían nada y le preguntaron: «Qué signos nos muestras para obrar así?». La contestación de Jesús fue: «Destruid este templo y en tres días lo levantaré». Se sorprendieron ante su respuesta. No podía ser que en tres días Jesús levantara el templo, porque había costado construirlo «cuarenta y seis años». La cuestión es que no hablaban del mismo “templo”. Jesús «hablaba del templo de su cuerpo», porque Él sabía que se acercaba su pasión.

Los discípulos tampoco entendían nada. Sin embargo, cuando el Maestro resucita «de entre los muertos», es cuando ellos recuerdan aquello que había dicho Jesús a los judíos y «creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús». Parece que a los discípulos les pasa lo que a nosotros. Es necesario que veamos, que experimentemos para que creamos, para que dejemos de ser incrédulos. Aunque para nosotros, debería mucho más fácil creer las Escrituras, porque nosotros conocemos la historia al completo, desde su Encarnación hasta su Resurrección. Sin embargo, ellos tienen que ir descubriendo todo poco a poco, paso a paso. Y el mismo evangelista nos dice que durante aquellas fiestas de Pascua, «muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía». Jesús no convence sólo por sus palabras. También por sus obras.

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Por el contrario, Jesús «no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre», «porque los conocía a todos» y «sabía lo que hay dentro de cada hombre». Por eso, es imposible que podamos engañar a Jesús. Con la mentira me engaño yo.  

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha tocado el corazón?
  • ¿Has empleado alguna vez el “lugar sagrado”, tu parroquia, para algo que no sea encontrarse con Dios?
  • Cuando entras a la parroquia… ¿procuras guardar silencio para no molestar a los demás?
  • ¿Eres consciente de que Jesús sabe perfectamente lo que hay dentro de ti?
  • ¿Crees que puedes engañar a Jesús?
  • ¿Has pedido a Jesús alguna vez que te dé señales, como hicieron los judíos?
  • ¿Crees en la Escritura?
  • ¿Crees en la palabra de Jesús?

VIDA – ORACIÓN

Gracias, Señor, por tantas oportunidades como me das, por tanto tiempo que gastas conmigo. Me conoces perfectamente, sabes de mi fragilidad, de mis dudas. Muchas veces no termino de creerme todo lo que dices, ni lo que me dicen los demás sobre ti. Muchas veces, tengo miles de dudas y no sé qué hacer. En ocasiones, leo la Escritura y me cuesta entender algunos pasajes. Ayúdame, Señor, aumenta mi fe porque sólo tú me conoces. Tú sabes todo lo que siento, lo que digo, lo que hago. Nadie me conoce más que tú


sábado, 27 de febrero de 2021

Comentario a las lecturas del Domingo II de Cuaresma (Ciclo B) de nuestro colaborador Joan Palero (Valencia)


Domingo, 28 de febrero de 2021
2º Cuaresma (Ciclo B)
No es tiempo para acampar en pensamientos y buenos pareceres. Es tiempo de caminar, diría santa Teresa. De dejar de mirar las sombras del pasado y contemplar la realidad presente viendo a Jesús. Es tiempo de fortalecer la fe en la escucha de su Palabra que, con el poder del Espíritu que la acompaña, lo transforma y lo transfigura todo a imagen del Hijo amado.
Ante las palabras de Pedro: “¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas.”, la presencia de Dios les envuelve, dirigiendo sus oídos y miradas hacia Jesús: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo.» De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. (Marcos 9,2-10)
La primera lectura: Génesis 22,1-2.9-13.15-18, presenta a Abrahán, al que la Biblia llama “el padre de la fe”. Un hombre que, tras la escucha de la Palabra de Dios, ha sido cambiado. No en su aspecto, sino en la esencia de su vida y naturaleza.
Dios le ha visitado, manifestándole sus planes, en el campamento de su desgraciado bienestar. Y por la fe que viene del oír a Dios, lo deja todo: sus dioses y creencias, su historia y raíces.
Tras el encuentro con la realidad de Dios, vislumbra un nuevo horizonte, y, con ello, toma una orientación decisiva. Sale de su tierra y de entre su parentela, dejando atrás sus propias seguridades y a sí mismo. Dios mismo se hace cargo de él, camina con él, y le guía por un nuevo camino, siempre empinado y hacia arriba.
El Señor ha ahogado la desgracia que Abrahán sufría en su tienda, la de no tener descendencia. Aun así, ama y no puede desvincularse de su sobrino Lot, y en su cariño carnal lo hace partícipe de su aventura. Pronto surgen los problemas entre ellos, a causa de los apegos y negocios de este mundo, y en mutuo acuerdo, Lot se separa de su tío eligiendo la llanura fértil, acampando en lo fácil, en lo atrayente y cómodo, pero que al final siempre nos lleva a la destrucción, hasta Sodoma.
En cambio, Abrahán camina con Dios hacia Hebrón, una ciudad del país montañoso de Judá. Allí acampa en el encinar de Mamre, al que llama: “Lugar de las Promesas de Dios”.
Qué bueno es acampar en las promesas del Señor y contemplar todos sus beneficios, pero ese no es el plan definitivo que Dios tiene para la fe de Abrahán. El Señor busca librarle de ese tipo de fe estancada, acampada, acomodada, adaptada a lo que me parece bueno y fácil, que me gusta, y de la que saco provechos personales. Una fe que, con el tiempo, no tarda en extenderse (como las tiendas de Lot) hasta llegar una vida de fe insustancial, frívola e infecunda.
El amor de Dios por Abrahán y todo creyente, es tan grande y celoso, que, no quiere que nos perdamos la bendición de creer, llevando una vida acampada.
Es instintivo amar a Dios cuando nos hace ver lo increíble y nos da lo imposible, pero también es humano e instintivo acostumbrarse a ellas, estacionarse, centrarse en el Isaac de nuestro deseo, de satisfacción cumplida, olvidando que la fe es Camino empinado de renuncia y sacrificio. Dios enseñará a Abrahán, que, es en la entrega incondicional donde todo se encuentra y reencuentra.
2ª Lectura: El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? (Romanos 8,31b-34)
Dios le dijo: «Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio, en uno de los montes que yo te indicaré.»
La Cuaresma, a través de sus exigencias, invita a considerar el amor extremado de Dios. Amor que trata de elevarnos hacia Él, a través del monte designado del sacrificio.
Dios no se contradice, no da para después quitar. Él pide, no quita, y lo que pide al hombre es para que este pueda encontrarlo todo Él.
A la pregunta de Isaac: Padre. «Aquí está el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?»
Dijo Abraham: «Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío.» Y siguieron andando (creyendo y obedeciendo) los dos juntos. El patriarca sabía, como tiempo después escribiría el salmista, que: “Caminaba en presencia del Señor en el país de la vida.” (Sal 115)
Abrahán no discute ni negocia, confía en que Dios proveerá. Su confianza le lleva a creer que incluso después de habérselo sacrificado a Dios, se lo devolverá. Pues Dios no podía desdecirse de sus palabras: Por tu descendencia en Isaac serán benditas todas las familias de la tierra.
Después de la experiencia que Pedro, Santiago y Juan, han vivido con Jesús en el monte (Tabor), les es ordenado no decir nada de lo que han visto, “hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos. Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».
¡Qué razón tiene Jesús! Es mejor callar, no hablar ni testificar, hasta que la fe sea configurada a la realidad de Cristo. Será en la escucha de su Voz, que el Espíritu los transformará y los transfigurará a su imagen, después de ver lo que ocurra en el monte Calvario, y en los tres días después. Entenderán que, es muriendo donde se empieza a vivir, y que subir con Dios es bajar más cerca de los hombres.
No propondrán la fe con el marketing de sus aspectos más brillantes, sino a través del encuentro con Dios. Esto será lo que lleve a la humanidad a una vida de relación pasional y amorosa, de toma y dale, con El Dios que desde siempre nos amó primero.
Joan Palero

“TE COLMARÉ DE BENDICIONES” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO II DE CUARESMA (CICLO B)


 

Gén 22,1-2.9a.10-13.15-18

1 Después de esto, Dios quiso probar a Abrahán, y le llamó: “¡Abrahán! ¡Abrahán!”. Éste respondió: “Aquí estoy”. Y Dios le dijo:  2 “Toma ahora a tu hijo, al que tanto amas, Isaac, vete al país de Moria, y ofrécemelo allí en holocausto en un monte que yo te indicaré”.

9 Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abrahán levantó un altar; preparó la leña. 10 Luego tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo. 11 Entonces el ángel del Señor le llamó desde el cielo y le dijo: “¡Abrahán! ¡Abrahán!”. Éste respondió: “Aquí estoy”. 12 Y el ángel le dijo: “No lleves tu mano sobre el muchacho, ni le hagas mal alguno. Ya veo que temes a Dios, porque no me has negado a tu hijo, tu hijo único”.

 13 Abrahán alzó los ojos y vio a sus espaldas un carnero enredado por los cuernos en un matorral. Tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.

15 El ángel del Señor llamó por segunda vez a Abrahán, 16 y le dijo: “Juro por mí mismo, palabra del Señor, que, por haber hecho esto y no haberme negado tu hijo único, 17 te colmaré de bendiciones y multiplicaré tanto tu descendencia, que será como las estrellas del cielo y como la arena que hay a la otra orilla del mar, y tu descendencia ocupará la puerta de sus enemigos. 18 Por tu descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra, porque obedeciste mi voz”.

La liturgia de hoy nos ofrece en la primera lectura la escena que podemos denominar como la prueba de Abrahán o como se la conoce habitualmente el sacrificio de Isaac.

Una acción, esta del sacrificio de Isaac, que desde nuestro contexto, nos puede parecer horrible, pero que en el mundo semítico antiguo era algo habitual. Teniendo esto en cuenta podemos entender mejor la experiencia que tuvo que vivir Abrahán.

Para él, Isaac es el hijo de la promesa. Para hacerla efectiva Abrahán cambio de vida, dejó su tierra, su casa, su familia. Todo. Con su mirada puesta en la promesa que Dios le hace de que su descendencia será numerosa. De alguna manera, Dios ahora le está pidiendo, que sacrifique incluso la misma promesa.

Abrahán acoge, asume y actúa. Y todo ello desde la fe, desde la confianza plena en Yahveh. Se encamina hacia el monte Moria y está dispuesto a todo. Sin embargo, Dios le vuelve a salir al encuentro. Cuando está a punto de consumar el sacrificio, un ángel del Señor detendrá su mano.  Yahveh le ofrecerá un carnero para el sacrificio. No tiene que sacrificar al hijo de la promesa.

Abrahán ha manifestado su fe y su confianza incondicional en Dios. Y Yahveh renueva su alianza y su promesa de bendición: “te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia”. Promesa y bendición que se extenderá a todas las naciones a lo largo de todos los tiempos: “Por tu descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra”.

Imagen de Robert Cheaib en Pixabay

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Recuerda la alianza que Dios ha hecho contigo. También a ti te ha hecho una promesa, ha realizado contigo un pacto. Vuelve a pasarlo por tu corazón y sé consciente del mismo.
  • En muchas ocasiones de tu vida, Dios puede pedirte un gran sacrificio. ¿Cómo vives este momento? ¿Qué estás dispuesto a hacer por Dios para entrar en comunión con Él?
  • La fe y confianza en Dios de Abrahán es plena. Toma el pulso a tu fe y confianza en Dios.
  • Acoge la bendición que Dios hoy te regala.

VIDA – ORACIÓN

Salmo 27

1 El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién podré temer? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿ante quién puedo temblar?

 2 Cuando me asaltan los criminales para destrozarme, son ellos, mis opresores y enemigos, los que tropiezan y sucumben.

 3 Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no teme; aunque una guerra estalle contra mí, estoy tranquilo.

 4 Una cosa pido al Señor, sólo eso busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida para gustar la dulzura del Señor y contemplar la belleza de su templo.

[…]

 14 Espera en el Señor, ten ánimo, sé fuerte, espera en el Señor.

Salmo 27

1 El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién podré temer? El Señor es la fortaleza de mi vid

“Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo” Lectio Divina Domingo II de Cuaresma (Ciclo B)


 

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Mc 9,2-10)

             En este segundo domingo de Cuaresma, la liturgia nos invita a contemplar la experiencia que tienen algunos de los discípulos de Jesús, concretamente Pedro, Santiago y Juan, en el acontecimiento de la Transfiguración. Vamos a intentar comprender mejor este hecho.

             Seis días después. Esta expresión, sin duda, hay que entenderla en sentido cronológico, pero desde la perspectiva de la Pascua. Marcos relee este suceso a la luz de la resurrección. Seis días después de la entrada triunfal en Jerusalén,  consumada la pasión y muerte de Jesús, tiene lugar la Resurrección. Desde aquí hemos de leer este relato, pues no deja de ser un anticipo de la consumación de la gloria de Jesús.

             En aquel momento, Jesús toma consigo a tres de sus discípulos: Pedro, Santiago y Juan. Hemos de tener en cuenta que estos discípulos son, de alguna manera, los que abiertamente no han comprendido el significado de la pasión y muerte de Jesús. En el capítulo anterior, hemos podido comprobar como Pedro se ha enfrentado con Jesús, queriéndole disuadir del cumplimiento de su misión (8,33); en el capítulo posterior, veremos como Santiago y Juan pedirán a Jesús el puesto a su derecha y el puesto a su izquierda, es decir, los lugares de máximo honor y poder (10,35-40). Tampoco ellos comprenden verdaderamente el significado de la pasión y muerte de Jesús.

             Los lleva a un monte alto. El monte es el lugar de encuentro con la divinidad, recordemos el encuentro de Moisés con Yahveh (Éx 24,15-16) o el de Elías en la montaña (1Re 19,8-9). En la montaña Dios entra en relación con el hombre.

             En aquel monte alto, Jesús se transfigura delante de ellos. El evangelista nos está mostrando el aspecto glorioso que adquiere la persona de Jesús. El cual, les acaba de presentar el hecho ineludible de la cruz. Sus vestiduras se volvieron de un blanco resplandeciente. Tan blanco que ningún tintorero del mundo sería capaz de blanquear. Con lo cual, Marcos nos está indicando un resplandor indescriptible, un color que apunta hacia las realidades celestiales, hacia la luz de Dios.

             Se aparecen Elías y Moisés y comienzan a hablar con Jesús, los dos entran en diálogo con él, el cual hace las veces de Yahveh.  El primero representa a la profecía, es quien debía de aparecer en el tiempo escatológico para anunciar la llegada inminente del Mesías. El segundo representa a la Ley, es a quien Yahveh le entregó las Tablas de la Ley. Los Profetas y la Ley dan testimonio de Jesús. Ambos encuentran su cumplimiento y su plenitud en Cristo.

             Los discípulos presentes en el lugar no saben cómo reaccionar, estaban atemorizados, de alguna forma lo antiguo está dando testimonio de lo nuevo y ceden, de alguna manera, su “puesto” a Jesús. Aunque, eso sí, allí se debía estar bien, de tal manera que Pedro, quiere parar el tiempo, quiere permanecer en un lugar que no le traiga problemas, no quiere que aquel instante de gloria concluya.

             De repente, se ven envueltos en una nube (Éx 24,16). Se hace presente la persona del Espíritu Santo y se oye la voz del Padre: “Este es mi Hijo amado”. El Padre se complace en Jesús, el Padre afirma la filiación de Jesús, lo presenta como su Hijo único. El término amado acentúa más si cabe la relación afectuosa, amorosa, filial de Jesús con el Padre.

             Por último, la voz del Padre les impone escuchar a Jesús. El cual, es el único interprete del Padre, el único que nos puede presentar el verdadero rostro de Padre, nuestro único Maestro. Jesús es la voz del Padre.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Cómo vivo yo mi séptimo día, momento de la manifestación de la gloria de Jesús, sobre todo en este tiempo de Cuaresma que es preparación para el gran acontecimiento pascual?
  • Imagínate, que Jesús te toma consigo, te lleva a un monte alto y te muestra de alguna manera su gloria… ¿Qué sientes en este momento? ¿Cuál es tu diálogo con Jesús? ¿Qué conclusión sacas de ello?
  • ¿Qué significado puede tener para ti la presencia de Elías y Moisés? ¿Cuáles son tus profetas y tus leyes, que debe acercar a Jesús para que Él les de su pleno cumplimiento, les de su plenitud? ¿Qué debes ir cambiando en tu vida en este tiempo de Cuaresma?
  • ¿Cómo reaccionas ante el imperativo del Padre de escuchar a Jesús? ¿Verdaderamente, te acercas a la Palabra con actitud de escucha?

VIDA – ORACIÓN

  • Adora al Padre y glorifícalo por el misterio de la Santísima Trinidad y por hacerte experimentar su grandeza y plenitud y a la vez su cercanía.
  • Da gracias a Jesús por hacerse presente en tu vida y mostrarse como la presencia amorosa del Padre.
  • Pide la luz y la sabiduría del Espíritu Santo para poder escuchar la Palabra de Jesús, comprenderla y llevarla a la práctica en tu vida cotidiana.
  • Tómate como compromiso de esta Cuaresma de esforzarte por acercarte a la Palabra con actitud de escucha y acogida.


sábado, 20 de febrero de 2021

Comentario a las lecturas del Domingo I de Cuaresma (Ciclo B) de nuestro colaborador Joan Palero (Valencia)


 


Domingo, 21 de febrero de 2021
1º Cuaresma (Ciclo B)
Primera lectura: Génesis 9,8-15
Después de haber purificado la tierra, de la maldad humana, Dios hace un pacto de vida y paz con la humanidad:
“el diluvio no volverá a destruir la vida, ni habrá otro diluvio que devaste la tierra.”
Y firma ese pacto poniendo su arco en las nubes: “pongo mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra.”
En la segunda lectura: 1ª San Pedro 3,18-22, el apóstol hace referencia al diluvio, tomándolo como símbolo del bautismo que ahora nos salva. Un bautismo en el que, simbólica y sacramentalmente, somos sumergidos en el agua para ahogar y sepultar nuestra naturaleza adánica, y en el que, por la acción del Espíritu (que desde el principio aletea y trabaja sobre las aguas en toda creación de Dios: Génesis 1, 2), resurgimos nuevos a una nueva vida, hechos partícipes del Cuerpo muerto y resucitado de Jesús. (Romanos 6)
En el evangelio que nos ocupa en este ciclo B, el de San Marcos, el pasado domingo nos detuvimos en el capítulo 1 versículo 45. Hoy, la liturgia pone la marcha atrás y nos hace retroceder al versículo 12, justo después de que Jesús fuera bautizado por Juan en las aguas del Jordán. Allí vimos, que: “En cuanto salió (Jesús) del agua los cielos se rasgaron y que el Espíritu, en forma de paloma, bajó sobre él. Y se oyó una voz que venía de los cielos: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco.” (vv10-11)
Como bautizados, también nosotros como hijos podemos escuchar esa voz del cielo, ya que: El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados. (Ro. 8, 16-17)
Un bautismo irrepetible como el diluvio y la muerte de Jesús: “Cristo murió por los pecados UNA VEZ PARA SIEMPRE: el inocente por los culpables, para conduciros a Dios.”
Dios no volverá a destruir la vida con otro diluvio, ni los bautizados en Cristo gustarán la muerte: “… el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.” (Jn 5, 24)
Jesús, muerto y resucitado, es la firma de Dios, el arco de Dios en el Cielo, la señal de su pacto. Un pacto que Dios cumple y renueva cada día, y que todo bautizado ha de mantener y renovar bajo la acción y el empuje de la Palabra y el Espíritu de Dios. El bautismo implica continuación.
“A CONTINUACIÓN, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían.”
Cuarenta, en la Biblia, tiene significado de CAMBIO. En los cuarenta años de travesía por el desierto, Israel se preparó para un gran cambio: pasar de la esclavitud a la libertad.
A través de la prueba de su Cuaresma, Jesús se prepara para un gran cambio: pasar de su vida privada a la pública. Una experiencia que cada año nos hace recordar la radical inadaptabilidad ante cualquier sistema temporal, o estilo de vida, que por muy beneficioso que se presente ante nuestros ojos, no encaja en los planes de salvación y liberación de Dios.
La Cuaresma es tiempo de cambios personales, cambios que pueden hacer cambiar las realidades públicas. “En cambiar y creer en el Evangelio.” Está la clave del Reino.
Los ángeles sirven a Jesús, y Jesús al mundo. Y yo, ¿a quién, o de qué me sirvo? 
 
Joan Palero

“YO ESTABLEZCO MI PACTO CON VOSOTROS” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO I DE CUARESMA (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Gén 9,8-15

8 Dios dijo a Noé y a sus hijos: 9 “Yo establezco mi pacto con vosotros, con vuestros descendientes después de vosotros 10 y con todos los seres vivientes que hay entre vosotros: aves, ganados, bestias del campo, todos los animales que salieron con vosotros del arca. 11 Éste es mi pacto con vosotros: Ningún ser viviente volverá a ser exterminado por las aguas del diluvio, ni volverá a haber diluvio que arrase la tierra”.

 12 Y añadió: “Ésta será la señal del pacto que pongo entre mí y vosotros y todos los seres vivientes que hay entre vosotros, por todas las generaciones futuras. 13 Yo pongo mi arco iris en las nubes, y él será la señal de la alianza entre mí y la tierra.14 Cuando cubra de nubes la tierra, aparecerá el arco iris, 15 me acordaré de mi alianza con vosotros y con todos los vivientes de la tierra, y las aguas no volverán a ser un diluvio que arrase la tierra”.

Nos encontramos hoy en nuestra Lectio con este pasaje del libro del Génesis en el que después del diluvio universal, Dios se dirige a Noé y sus hijos para establecer con  ellos una nueva alianza, a pesar de la infidelidad de los seres humanos: “Ningún ser vivo volverá a ser exterminado”.

Eso sí, hay que hacer notar que esta alianza se extiende a la humanidad de todos los tiempos y a todos los seres vivientes

Una alianza o pacto en el que Dios da el primer paso. La iniciativa parte de Yahveh.

En este pacto Dios se compromete a derramar su bendición sobre todos los seres vivientes y muestra al ser humano su rostro misericordioso. Tal es así, que no pide nada a los seres vivientes al establecer dicha alianza. Es Él quien asume todo el compromiso.


Una alianza en favor de la vida, la paz y la felicidad de toda la creación.

El arcoíris será el signo visible de esta alianza eterna y recuerdo de la fidelidad de Dios a este pacto.

CAMINO – MEDITACIÓN

 

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Dios, también, quiere establecer contigo su propio pacto, ¿de qué manera lo acoges? ¿Estás dispuesto a asumir dicho pacto?
  • En silencio, medita acerca de ese pacto, ¿a qué crees que se está comprometiendo Dios contigo?
  • Y tú, ¿estás dispuesto a comprometerte con Dios?
  • ¿Qué acciones vas a emprender esta cuaresma para ser fiel a ese pacto con Dios?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 91

1 Tú que vives bajo la protección del Dios altísimo y moras a la sombra del Dios omnipotente,

2 di al Señor: “Eres mi fortaleza y mi refugio, eres mi Dios, en quien confío”.

3 Pues él te librará de la red del cazador, de la peste mortal;

4 te cobijará bajo sus alas y tú te refugiarás bajo sus plumas; su lealtad será para ti escudo y armadura.

5 No temerás el terror de la noche ni la flecha que vuela por el día,

6 ni la peste que avanza en las tinieblas ni el azote que asola al mediodía.

7 Aunque a tu lado caigan mil, y diez mil a tu diestra, a ti no te alcanzarán.

8 Te bastará abrir los ojos, y verás que los malvados reciben su merecido,

9 ya que has puesto tu refugio en el Señor y tu cobijo en el altísimo.

10 A ti no te alcanzará la desgracia ni la plaga llegará a tu tienda,

11 pues él ordenó a sus santos ángeles que te guardaran en todos tus caminos;

12 te llevarán en sus brazos para que tu pie no tropiece en piedra alguna;

13 andarás sobre el león y la serpiente, pisarás al tigre y al dragón.

14 Porque él se ha unido a mí, yo lo liberaré; lo protegeré, pues conoce mi nombre;

15 si me llama, yo le responderé, estaré con él en la desgracia, lo libraré y lo llenaré de honores;

16 le daré una larga vida, le haré gozar de mi salvación.

 

jueves, 18 de febrero de 2021

Año de San José / Canal de You Tube


Primer video del canal de You Tube

REFLEXIONES AUDIOVISUALES
SOBRE "PATRIS CORDE"
y nuevo canal de Youtube
Seguimos con novedades. Hoy dos más que os compartimos esperando que os puedan resultar interesantes.
En primer lugar, con motivo del Año de San José y de la publicación de la Carta Apostólica "Patris corde" del Papa Francisco, ofrecemos unas reflexiones audiovisuales.
Esta magnífica propuesta nos lega desde Valencia, de nuestro colaborador Joan Palero, que nos ofrecerá un video mensual en la lengua propia de su tierra.
Así pues, os compartimos el enlace al primer vídeo que contiene la introducción.
Y la segunda novedad, vinculada a la primera, es que con este motivo aprovechamos para estrenar nuestro nuevo canal de Youtube en el que alojaremos producción propia o, con permiso, otros videos en los que participe EAB
También os compartimos el enlace al canal de Youtube y os animamos a suscribiros a él.
Y si seguimos atentos, próximamante ofreceremos más novedades interesantes.
Enlace al vídeo Año de San José - intro: