domingo, 26 de septiembre de 2021

Comentario a las lecturas del Domingo XXVI del Tiempo Ordinario (ciclo b) de nuestro colaborador Joan Palero (Valencia)

 Comentario a las lecturas del Domingo XXVI del Tiempo Ordinario (ciclo b) de nuestro colaborador Joan Palero (Valencia)

Domingo 26º del Tiempo Ordinario (Ciclo b
1ª Lectura: Números 11,25-29
Salmo: 18
2ª Lectura: Santiago 5,1-6
Evangelio: San Marcos 9,38-43.45.47-48
El Señor no solo escucha las necesidades de su siervo Moisés, sino que baja, y con su Palabra y la acción del Espíritu trae las soluciones: “El Señor bajó en la nube y habló a Moisés; tomó parte del espíritu que había en él y se lo pasó a los setenta ancianos.”
Mientras que Moisés ve, en la realidad de lo que ocurre, la respuesta de Dios a su necesidad, Josué desconfía. El hecho de que Eldad y Medad estén profetizando en el campamento para él es un atrevimiento, un temeroso despropósito que hay que evitar: 'Mi señor Moisés, prohíbeselo.'
El temor y el miedo son emociones básicas de los seres humanos. Invaden a las personas que las experimentan de un intenso estado de alerta o preocupación frente a amenazas que a veces puede ser reales, pero otras veces son imaginarias y exageradas. El miedo se basa en los propios sentimientos. Con Dios desaparecen los miedos y nace la confianza.
Moisés se siente poca cosa para tanto pueblo, no se cree la única Coca-Cola del desierto. No busca protagonismos suicidas, busca su bien y el del pueblo, una ayuda para compartir misión y responsabilidades. Y esperando de Dios una respuesta, mira, vive y depende de la nube de la presencia de Dios, atento y dispuesto a aceptar la novedad del actuar de Dios.
Cuántas veces se buscan soluciones al margen de la Nube, sin escuchar a Dios ni querer aceptar sus nuevas realidades para su pueblo, y se descarta lo nuevo solo porque rompe con lo que siempre ha sido, o porque al igualarnos no es conveniente para ciertos intereses.
¡Ojalá que todo el pueblo de Yahvé profetizara PORQUE YAHVÉ LES DABA SU ESPÍRITU!
El Evangelio presenta un panorama parecido al de Números 11, aunque más completo y esclarecedor.
Juan, uno de los llamados “hijos del trueno”, junto con otros discípulos, han ido más lejos que Josué. No le piden a Jesús que prohíba echar demonios en su Nombre a los que no son del grupo: ellos ya lo han hecho. No han tenido en cuenta al Maestro y se han adelantado. Satisfecho, como esperando una palmadita de aprobación en la espalda, Juan se lo cuenta a Jesús, y la respuesta del Señor les debió resultar desconcertante en ese momento, algún tiempo más tarde lo entenderían ¿?:
“No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro.” …
Como diciéndoles: No podéis prohibir al Viento que sople donde quiera. Reconoced y tened en cuenta a todo aquél que, llevado por mi Brisa, da con fe y se da con pasión y fidelidad a mi causa. Necesitáis de mí, de mi agua, y de la que también doy a los demás. No sois todo suficientes, si sois exclusivos es en mí y para mí. Confiad y no os dejéis llevar de recelos ni miedos. En lugar de mirar y ver lo que está bien o mal para los demás, más bien MIRAOS VOSOTROS y vigilad vuestras manos, ojos y pies, porque “Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, (aunque sea del grupo) más le valdría que le colgaran del cuello una piedra de molino y lo echaran al mar."
Sacad de vosotros, amputad esa idea que os hace pensar que yo sea un Mesías exclusivista, y que por ello os convierte en algo único y especial. Si os creéis mejor, si os sentís afortunados, entonces compartid, reconoced y recompensad al que vive y trabaja también en mi campo. Reconoced y pagad el mismo salario justo que recibís de mí. Promocionad, abrid ventanas, dejad que corra el Aire, no sea que viciado por vuestro encierro acabe pudriendo, apolillando y oxidando todas las riquezas que os he dado.
¿Para qué amontonar, si estamos en los últimos días?
Sacad partido de todo y de todos, no prohibáis ni amordacéis, no asesinéis al pobre inocente que aún le queda ilusión y vocación de servir a los demás, no sea que decepcionado por vosotros acabe inactivo, sin ofrecer resistencia y pasando de la exclusividad vuestro grupo.
Joan Palero
Puede ser una ilustración de 2 personas y texto que dice "TENEMOS EN EXCLUSIVO DIOS CON NOSOTROS... ¿QUE TIENE PARA DECIR A LA HUMANIDAD? QUE No NO SOY EXCLUSINO Tuliáu "QUIEN NO ESTÁ CONTRA NOSOTROS, ESTÁ FAVOR NUESTRO" MARCOS"

“El que no está contra nosotros está a favor nuestro”. Lectio Divina del domingo XXVI del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

VERDAD – LECTURA



Evangelio: Mc 9,38-43.45.47-48

En este domingo, la liturgia nos presenta la actitud que deben tener los discípulos hacia otros creyentes en Jesús. Juan comenta cómo le han impedido a alguien que expulsara demonios en nombre de Jesús porque no lo consideraban de los suyos. Para Jesús esto es inaceptable.

El seguimiento de Jesús no puede absolutizarse. Todo aquel que considere que Jesús es el Mesías debe ser considerado como seguidor de éste. Todo aquel que actúe en nombre de Jesús y lleve una vida coherente con su enseñanza debe ser considerado discípulo. Todo aquel que hace el bien, que libera a los demás de sus sufrimientos y opresiones, merece nuestro respeto y hemos de acogerlo sin hacer acepción de personas. El auténtico discípulo no debe impedir hacer el bien. Ni siquiera el menor acto de caridad, como puede ser el dar un vaso de agua, será olvidado.

A reglón seguido, Jesús añade una serie de dichos que van relacionados con el seguimiento y con el Reino.

Todo aquel que impida a los más humildes, a los sencillos, a los débiles el seguimiento y los escandalice encontrará la muerte eterna. Es decir, no disfrutará de la vida del Reino, de la vida en comunión con el Padre. Aquel que impida a otros el seguimiento de Jesús se condena a sí mismo.

A continuación, con la imagen de las distintas partes del cuerpo, Jesús quiere aclararnos que todo aquello que nos impida el seguimiento de Jesús o el poner en práctica la enseñanza del evangelio debe ser extirpado de nuestra vida. Todo aquello que pueda resultar un obstáculo para el seguimiento debe ser apartado de nosotros. La decisión depende de cada uno


CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Cómo acoges a otras personas que no pertenecen a tu grupo, tu comunidad, tu movimiento, tu parroquia? ¿Estás dispuesto a trabajar con otros en el crecimiento del Reino de Dios?
  • ¿En qué ocasiones impides que otros hagan el bien?
  • ¿Cómo cuidas de los más sencillos, humildes y débiles de la Iglesia?
  • ¿Estás dispuesto, con la ayuda de Dios, a extirpar de tu vida todo aquello que te impida el seguimiento libre de Jesús y el crecimiento del Reino en el mundo?

VIDA – ORACIÓN

  • Adora al Padre y glorifícalo por haberte dado hermanos que comparten contigo el camino de la vida .
  • Da gracias a Jesús por hacerse presente en tu vida y enseñarte cada día como hacer que el Reino sea una realidad en el mundo
  • Pide al Espíritu que te ayude a ser una persona acogedora, que no haga acepción de ninguna clase y sea capaz de colaborar con otros en la implantación del Reino.

sábado, 25 de septiembre de 2021

CONCEPTO BÍBLICO DE LO SAGRADO (II) LUGARES SAGRADOS ANTERIORES AL TEMPLO DE JERUSALÉN: SANTUARIOS Y TABERNÁCULO

 CONCEPTO BÍBLICO DE LO SAGRADO (II)

LUGARES SAGRADOS ANTERIORES AL TEMPLO DE JERUSALÉN: SANTUARIOS Y TABERNÁCULO
Javier Velasco-Arias
Los montes, especialmente, se convertirán en espacios sagrados por excelencia. La montaña es signo de la presencia de Dios: Horeb, Sinaí, Nebo, Carmelo, etc. son lugares desde donde Dios se manifiesta.
Nos puede servir de ejemplo, la montaña del Sinaí, donde Moisés recibe las Tablas de la Alianza y encontramos una de las teofanías más importantes del Antiguo Testamento:
El monte Sinaí, donde Yahvé se hace presente ante su pueblo Israel: «al tercer día el Señor descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí» (Ex 19,11); donde manifiesta a Moisés cual es su voluntad para su pueblo: «Y cuando terminó de hablar con Moisés sobre el monte Sinaí, le dio las dos tablas del testimonio, tablas de piedra, escritas por el dedo de Dios» (Ex 31,18). Una voluntad que busca el bien, la prosperidad, la felicidad de su pueblo. Dios hace una Alianza con Israel, un pacto de fidelidad. La montaña del Sinaí será siempre signo de la presencia de Dios, de su santidad, de su trascendencia, de la Alianza siempre fiel con su pueblo.
(Javier Velasco-Arias, «La montaña, signo de la presencia de Dios». Catalunya Cristiana 1194 [2002] 3).
Aunque la presencia de Dios se hace presente, en un primer momento, en cualquier lugar, ya que Dios no está condicionado por ningún espacio sagrado en la Tierra Lugares que después se convertirán en santuarios.
Así dice el Señor: El cielo es mi trono, y la tierra, el estrado de mis pies: ¿Qué templo podréis construirme o qué lugar para mi descanso? (Is 66,1).
Aunque la persona religiosa necesita un espacio físico, donde entrar en contacto con la divinidad:
10 Jacob salió de Berseba y se dirigió a Jarán.
11 Acertó a llegar a un lugar; y como se había puesto el sol, se quedó allí a pasar la noche. Tomó una piedra del lugar, se la puso como almohada y se acostó en aquel lugar.
12 Tuvo un sueño: una rampa, plantada en tierra, tocaba con el extremo el cielo. Mensajeros de Dios subían y bajaban por ella.
13 El Señor estaba en pie sobre ella y dijo: Yo soy el Señor, Dios de Abrahán tu padre y Dios de Isaac. La tierra en que yaces te la daré a ti y a tu descendencia.
14 Tu descendencia será como el polvo de la tierra; te extenderás a occidente y oriente, al norte y al sur. Por ti y por tu descendencia todos los pueblos del mundo serán benditos.
15 Yo estoy contigo, te acompañaré adonde vayas, te haré volver a este país y no te abandonaré hasta cumplirte cuanto te he prometido.
16 Despertó Jacob del sueño y dijo: Realmente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía.
17 Y añadió aterrorizado: ¡Qué terrible es este lugar! Es nada menos que Casa de Dios y Puerta del Cielo.
18 Jacob se levantó de mañana, tomó la piedra que le había servido de almohada, la colocó a modo de estela y derramó aceite en la punta.
19 Y llamó al lugar Casa de Dios la ciudad se llamaba antes Luz
(Gn 28,10-19).
Este lugar dará posteriormente lugar a uno de los santuarios más importantes del Reino del Norte: Bet-El o Casa de Dios.
Será la época del desierto, después de la experiencia del Éxodo cuando el espacio sagrado de la manifestación de Dios lo encontraremos en la Tienda del Encuentro o Tabernáculo: una especie de Jaima transportable, donde se guardaba el Arca de la Alianza con las Tablas del Decálogo y desde donde el Señor hablaba con el pueblo, a través de Moisés, primeramente, y después de sus sucesores.
El Tabernáculo del desierto era un santuario portátil y desarmable, adaptado a los desplazamientos del período nómada de Israel. (Adolfo D. Roitman, Del Tabernáculo al Templo. Sobre el espacio sagrado en el judaísmo antiguo, Estella: Verbo Divino 2016, p. 42).
En él se manifestaba la gloria (כָּבוֹד) de Dios: su presencia gloriosa se hacia presente en medio de su pueblo.
Entonces la nube cubrió la tienda del encuentro, y la Gloria del Señor llenó el santuario. Moisés no pudo entrar en la tienda del encuentro, porque la nube se había apostado sobre ella y la Gloria del Señor llenaba el santuario. (Ex 40,34-35).
Javier Velasco-Arias
(publicado en el blog "Biblia y Pastoral el 24 de febrero de 2017)
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lunes, 20 de septiembre de 2021

Curso Lectores

 


CURSO DE LECTORES ON-LINE

Ya vamos concretando el inicio del nuevo curso de Escuela de Animación Bíblica. Esta es una de las novedades.





domingo, 19 de septiembre de 2021

Comentario a las lecturas del Domingo XXV del Tiempo Ordinario (ciclo b) de nuestro colaborador Joan Palero (Valencia)

 Comentario a las lecturas del Domingo XXV del Tiempo Ordinario (ciclo b) de nuestro colaborador Joan Palero (Valencia)





Domingo 25º del Tiempo Ordinario - Ciclo B
San Marcos 9,30-37
Aprovechando el camino, Jesús va instruyendo a sus discípulos. Nuevamente, y por segunda vez, les anuncia que: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.»
Ellos, no entendieron nada de lo que les decía, y, por otro lado, después de haber visto la reprimenda que Jesús le echó a Pedro cuando quiso reconvenirlo en el primer anuncio de su muerte, tenían miedo de preguntarle.
No siempre las cosas nos entran a la primera o a la segunda. Muchas veces necesitamos un toque especial, un chispazo en la mente y el corazón para entender ciertas cosas que se nos escapan. Y en esos momentos, en lugar de preguntar, callamos.
Recuerdo a una maestra de la EGB, como después de cada explicación nos decía: ¿Lo habéis entendido? Si no, ahora es el momento de las preguntas. Más vale parecer tonto cinco minutos, que serlo toda la vida.
A veces, no entender, en realidad significa “no querer enterarse”. Los discípulos de Jesús no entienden al Maestro, ni tampoco le preguntan. Están tan llenos de sí mismos, y ocupados en ver quién de ellos será el primero y más importante, que no quieren enterarse de que Jesús no es el Mesías que ellos en realidad desean.
Jesús sí que les pregunta, a ellos y a cada uno de nosotros: ¿En qué cosas pensáis y os ocupáis mientras caminamos juntos?
Ellos no le contestaron. La pregunta de Jesús les avergonzaba y mostraba la realidad de ellos mismos: Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males. (2ª Lectura: Santiago 3,16–4,3)
¿En qué me ocupo mientras camino con Jesús y mis hermanos? ¿De servirles o de servirme de ellos?
Ante el silencio revelador de los discípulos, Jesús tomó la postura y posición de rabino: se sentó, dispuesto a enseñarles una de las verdades más grandes e importantes de su Reino y su propuesta de vida:
“El que quiera ser el primero, que se haga el último y el servidor de todos” (v. 35).
Una propuesta muy difícil para el hombre que por naturaleza vive de acuerdo con su ego, y pegado a sus intereses y comodidades. Y también difícil, porque es mal entendida, incluso resulta molesta a todos aquellos que son, o prefieren vivir de manera superficial.
«Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: … (1ª Lectura: Sabiduría 2,12.17-20)
En ese sacrificio voluntario, y tantas veces mal entendido o interpretado, es donde El Señor sostiene nuestra vida. (Sal 53,3-4.5.6 y 😎 Él, cuando todavía estábamos sin fuerzas, en el tiempo señalado, supo servir y ser el último y morir por los impíos; (y a manos de ellos) Romanos 5, 6.
No temamos preguntar y responder a Jesús. Temamos ser religiosos y no entenderle.
Joan Palero

«DIOS NOS SALVARÁ» LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

 VERDAD – LECTURA




Sabiduría 2,12.17-20

Se decían los impíos:  12Acechemos al justo, pues nos fastidia; se opone a nuestras obras, nos echa en cara las infracciones de la ley y nos acusa de traicionar nuestra educación. 17Veamos la verdad de sus palabras y probemos cuál será su fin. 18Porque si el justo realmente es hijo de Dios, él lo protegerá y lo librará de las manos de sus adversarios. 19Probémoslo con ultrajes y tormentos, veamos su dulzura y pongamos a prueba su paciencia. 20Condenémoslo a una muerte infame, pues, según dice, habrá quien vele por él”.

Hoy vamos a orar con un fragmento del libro de la Sabiduría, el cual se incluye dentro de la llamada literatura sapiencial. Dicho “movimiento literario” tiene como objetivo, sobre todo ofrecer una guía práctica de hábitos para la persona pueda desarrollarse satisfactoriamente en su día a día.

Concretamente el libro llamado de la Sabiduría, escrito a comienzos del S. I a.C., que quiere salir al paso del conflicto que existía entre la fe tradicional de Israel y la influencia que ejercía la pujante cultura helenista. En él se nos describe cómo la verdadera sabiduría es un don de Dios que Él mismo comunica. Y quiere dar una serie de consejos práctico que ayuden a las personas a llevar una vida plena.

El pasaje que nos ocupa está dentro del capítulo dos. En él los impíos, es decir, aquellos que de alguna manera no tienen presente a Dios y su vida se circunscribe únicamente a lo terrenal, se enfrentan al justo, o sea, a aquel que es fiel a Yahveh y a su Alianza. Por lo que, el concepto, que este tiene de enfrentar la vida, dista mucho del de los impíos. Siendo así, encuentran que el justo los pone en evidencia, pues su comportamiento no es el correcto.

Ante esto, reaccionan acechándolo, atacándolo y poniéndolo a prueba, para de esta manera verificar su fe. Llegando, incluso, a planear su muerte.

No podemos dejar de hacer referencia a Jesucristo, el Justo de los justos, y a la pasión y muerte que tuvo que padecer. Sin embargo, la muerte no tuvo la última palabra, la última palabra la tuvo la Vida con la resurrección de Jesús.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Te dejas influenciar por el ambiente reinante a tu alrededor y que, muchas veces, es incompatible con tu fe cristiana?
  • ¿Tienes presente a Dios en tu vida cotidiana y tratas de ser fiel a su Alianza?
  • ¿Te siente en algún momento perseguido? ¿Cómo afrontas esta situación?
  • ¿Crees en lo más profundo de tu ser que el mal y la muerte no tienen la última palabra? ¿Qué acciones realizas en tu vida para anunciar la bondad de Dios a los que te rodean?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 1

1Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los injustos, ni anda por el camino de los extraviados, ni se sienta en el banco de los cínicos;

2sino que en la ley del Señor pone su amor y en ella medita noche y día.

3Es como un árbol a orillas del arroyo, que da el fruto a su tiempo, cuyas hojas no se marchitan nunca; en todo lo que hace sale bien.

4No así los injustos, no; son como paja que dispersa el viento.

5Los injustos no podrán resistir en el juicio ni los descarriados en la asamblea de los justos.

6Porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el de los injustos lleva a la ruina.

sábado, 18 de septiembre de 2021

Lectio del Evangelio del Domingo XXV del Tiempo Ordinario (ciclo b) de nuestro colaborador Hno. Pepe Pedregosa (Madrid)

 

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Mc 9,30-37

Hoy, en el texto del evangelio, nos encontramos con que Jesús está, nuevamente, en Galilea; sin embargo, no quiere que nadie se entere. Va camino de Jerusalén. Quiere instruir a sus discípulos. Y no quiere que nadie le desvíe de su propósito. Ha de hacer todo lo posible, para que sus discípulos comprendan que Él será entregado. Pero, ¿quién es el sujeto de esta afirmación? Sin duda alguna, el Padre. Será Dios Padre quien entregará su Hijo a los hombres. Por tanto, si es una acción de Dios, resulta que dicha acción va más allá y en ella cabe una esperanza. Es una acción escatológica en la que existe algo más, no sólo la muerte: existe la resurrección. Los discípulos no entienden, prefieren no entender, callan, Jesús no entra en sus esquemas. Es mejor hacer como que no se ha oído nada.

Llegan a Cafarnaún, es la tierra de Pedro. ¿Entran en su casa? Es posible. Allí en la tranquilidad del hogar es donde Jesús les pregunta: ¿De qué discutíais por el camino? Mientras Jesús les hablaba de sufrimiento, de pasión, muerte y resurrección, ellos anda preocupados por el rango que cada uno ostenta, ¿quién es el más grande? Jesús, después de llamarlos, se sienta. Así lo hace el maestro. Y Jesús es el Maestro.

Está dispuesto a enseñarles. El primero debe ser el último y el servidor de todos. Para ser el primero hemos de estar dispuestos a hacer algo por los demás. Hemos de comprometernos con el prójimo.

Para dar más énfasis a lo que está diciendo, Jesús llama a un niño y lo pone en medio. Según dice el texto, lo abraza, signo de donación de amor. El niño, sin embargo, en Israel no contaba para nada. Jesús pone de manifiesto qué postura ha de adoptar la comunidad para con los menos considerados de la sociedad. Jesús se identifica con los «pequeños»: Quien acoge a uno de ellos está acogiendo al mismo Dios.

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CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos o emociones ha despertado en ti? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Cuando Jesús «te habla», ¿Cuál es tu actitud?
  • ¿Cuál es la mayor preocupación tu vida cristiana?
  • ¿Deseas ser el primero, ser reconocido, según la mentalidad del mundo?
  • ¿Estás dispuesto a ponerte al servicio de los demás sin condiciones?
  • ¿Cómo acojo a los demás? ¿a los no importantes de la sociedad? ¿a los diferentes? ¿los acoges como Jesús a ese niño?

VERDAD – VIDA

– Da gracias a Jesús por ser uno de los suyos, por haberte elegido, por ser su discípulo.

– Pide al Padre que te habrá el entendimiento y sobre todo que sepas escuchar su Palabra con todo tu corazón, con todo tu ser.

– Invoca al Espíritu Santo pidiéndole el don de la humildad.

– Pide a Jesús fuerza para dar testimonio de su Palabra, pero sobre todo para ponerte al servicio de los demás.